La inflación de la zona euro aumentó en julio una décima, con lo que el Índice de Precios de Consumo (IPC) se ubicó en el 2,9%, en línea a lo previsto, según las cifras publicadas por Eurostat, la oficina de estadística de la Unión Europea (UE).
El IPC se vio impulsado por la energía, mientras que en el Reino Unido escaló al mismo nivel tras el ajuste en las tarifas de los hogares. El BCE prevé que la inflación ronde el 3% durante el resto del año.
El índice de precios al consumidor aumentó al 2,9% en julio, impulsado por la energía.
La inflación de la zona euro aumentó en julio una décima, con lo que el Índice de Precios de Consumo (IPC) se ubicó en el 2,9%, en línea a lo previsto, según las cifras publicadas por Eurostat, la oficina de estadística de la Unión Europea (UE).
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En el desglose por rubros, la energía trepó un 10,3% (frente al 8,5% del mes anterior) y los servicios se aceleraron una décima, hasta el 3,3%. En contraste, los alimentos, el alcohol y el tabaco desaceleraron tres décimas y marcaron una suba del 1,2%, mientras que los bienes industriales no energéticos retrocedieron dos décimas en su ritmo de aumento, ubicándose en el 0,9%.
En el detalle por países, las tasas anuales más bajas tuvieron lugar en Suecia (0,3%), República Checa (1,3%), Dinamarca y Hungría (ambas 1,6%). Por el contrario, las tasas anuales más altas tuvieron lugar en Rumania (8,2%), Lituania (5,4%) y Chipre y Bulgaria (ambas 4,4%).
Por su parte, la inflación subyacente, que descuenta los componentes más volátiles como alimentos, energía, bebidas alcohólicas y tabaco, avanzó una décima y se posicionó en el 2,5%.
Según las últimas proyecciones macroeconómicas, el Banco Central Europeo (BCE) espera que la inflación se sitúe, en promedio, en el 3% en 2026, el 2,3% en 2027 y el 2% en 2028. En tanto, la medición subyacente promediará un 2,5% los próximos dos años para bajar al 2,2% en 2028. A corto plazo, el economista jefe de la entidad, Philip Lane, anticipó que el indicador de la zona euro continuará merodeando el 3% en lo que resta del ejercicio.
El aumento de las facturas de la energía de los hogares británicos llevó la inflación en julio a su nivel más alto en cuatro meses, en línea con las estimaciones, y todo indica a que seguirá al alza mientras la guerra en Irán se extienda indeterminadamente.
La inflación interanual en el Reino Unido rebotó al 2,9% en julio, tras haber alcanzado en junio su nivel más bajo en 15 meses (2,6%). Según la Oficina Nacional de Estadística (ONS), el repunte estuvo impulsado principalmente por la suba del 13% autorizada por los reguladores al techo de las tarifas energéticas para los hogares.
Los economistas esperaban de forma generalizada que la inflación subiera al 2,9%, aunque el Banco de Inglaterra había previsto un aumento menor, al 2,8%, en las proyecciones publicadas a finales del mes pasado, y estima que la inflación alcanzará un máximo del 3,2% más adelante este año.
Los datos ayudan a explicar que el flamante primer ministro, Andy Burnham, mantenga el énfasis de su predecesor en reducir las presiones del costo de vida sobre los hogares británicos, aunque las ajustadas cuentas fiscales de cara al presupuesto de octubre limitan severamente el margen de maniobra para implementar paquetes de asistencia masivos.