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13 de enero 2015 - 10:46

La polémica sobre el turismo

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Esteban Ackerma, integrante del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP)


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El contrapunto (por no calificarlo de abierta contradicción) que protagonizaron dos periodistas de radio Mitre sobre los precios de las vacaciones en nuestro país y en el extranjero, generó comentarios hasta de la propia Presidenta. De todas formas, hay que reconocer que responde a una línea interpretativa y mantiene algún punto de coherencia: es culpa del gobierno que la gente no se pueda ir "afuera" y es culpa del gobierno que resulte caro quedarse acá (y por lo tanto, la gente se vaya a otro país). La realidad, como siempre, desconoce sus originales interpretaciones.

El crecimiento de turismo emisivo (o sea, residentes en Argentina que viajan al exterior) aumentó un 144,3% entre 2003 y 2013 (último dato anual disponible), pasando de poco más de 3 millones de personas a poco más de 7,5 millones. Un dato interesante para señalar es que durante la década que rigió la convertibilidad, donde supuestamente "todos se iban al exterior", no se alcanzó, en ningún año, los 5 millones de turistas internacionales. Y hoy, que algunos dicen todo lo contrario ("no se puede viajar al extranjero"), tenemos un 50% más de residentes que viajan por el mundo. En términos de divisas, se incrementó el gasto por este concepto un 129,3% (de 2435 millones de dólares en 2003 a 5583 millones en 2013).

Estos datos podrían acompañar la postura de uno de los periodistas del grupo Clarín, que afirmó que la Argentina es "carísima" y que conviene irse a otro lugar a vacacionar. Pero por otro lado, hay datos que acompañan la postura del otro periodista del mismo grupo económico. Veamos el comportamiento del turismo interno en Argentina.

Hablando de turismo interior, el total de llegadas de turistas a los distintos destinos del país se incrementó, entre 2003 y 2013, un 56,5% (destacándose las vacaciones de la temporada invernal con incremento del 68,4%). Durante el mismo período se incrementaron un 97,6% las personas que hicieron turismo durante los fines de semana largos.

Para complementar esta visión podemos observar cuál fue el comportamiento del turismo internacional receptivo (o sea, no residentes que vienen a hacer turismo a nuestro país). En la década en cuestión aumentó un 86% la llegada de turistas a nuestra tierra (de 3 a 5,6 millones). En términos económicos significó un incremento de 1.942 a 4.270 millones de dólares (120%).

Según estos últimos datos la Argentina no sería "carísima" como dice el periodista Nicolás Wiñazki sino muy barata como sostiene Cohan. Sin embargo, hay, digamos, una tercera posición en la que ninguno de los dos tiene razón. Y es la acertada.


• El turismo, la economía y la inclusión social

La Presidenta de la Nación realizó comentarios, asombrada, por la original capacidad interpretativa de uno de los periodistas, señalando la coherencia irreprochable del mismo: si "la gente" veranea en Argentina es culpa del gobierno que no te permite salir. Y si toma vacaciones fronteras afuera, es culpa del gobierno por dejar que todo esté carísimo. Coherentes son: siempre es culpa del gobierno.

Sin embargo, la Presidenta señala una variable que los sesudos periodistas no tuvieron en cuenta. Quizá la costa esté llena porque hay poder adquisitivo. Para ver si esto es correcto veamos si la economía y el turismo tienen relación.

Observando el comportamiento del producto mundial y del turismo internacional global se observa una relación directa y de mucha proporcionalidad. O sea, el ciclo económico y su intensidad determina la cantidad de personas que hacen turismo internacional en el planeta. En el caso de la llegada de turistas a nuestro país encontramos una relación bastante estrecha con la el producto global. Hasta el año 2008 el producto mundial crece y lo mismo sucede con la llegada de turistas a la Argentina. Al año siguiente ambos registran un descenso para retomar el crecimiento en los años 2010 y 2011. Los últimos dos años de la serie el crecimiento del producto se desacelera considerablemente y la llegada de turistas se estanca. A diferencia de lo descripto, el turismo emisivo (de la Argentina hacia el mundo) no detiene su crecimiento en este período (sólo muestra estancamiento en 2005 y 2006 luego de un crecimiento muy importante en 2004).

El análisis completo de los datos aquí expuestos evita la confusión generada por los sesgos de los periodistas enconados (por la razón que fuera) con el gobierno nacional. No hay una transferencia de turismo de un lugar hacia otro: hay crecimiento del turismo internacional y del interno. Y si bien no se cuenta aún con los datos del último año, la limitación a la adquisición irrestricta de divisas no es de 2014 sino previa y el turismo emisivo no paró de crecer. Mal que les pese, entonces, lo que se observa en los centros turísticos es el resultado de una política de crecimiento e inclusión.

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