La venta de 29,9% de Repsol a la petrolera rusa Lukoil ya superó varios obstáculos. El presidente José Luis Rodríguez Zapatero aceptó la operación y otras autoridades se pronunciaron en el mismo sentido, aun cuando pusieron como condición que el gerenciamiento sea ejercido por españoles.
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Por su parte, la Comisión Europea recordó que la cláusula de reciprocidad para evitar la entrada de terceros países en el sector energético europeo no puede aplicarse a la hipotética compra de Lukoil por dos razones: porque el mecanismo todavía no está en vigencia y porque, si lo estuviera, no se podría aplicar porque no hay redes de energía implicadas.
Esto significa que están prácticamente allanados los problemas para que en pocas semanas, a menos que medie una fuerte reacción adversa en España, Repsol, la accionista mayoritaria de YPF, pase a ser controlada pro Lukoil y coloque en el directorio un vicepresidente y seis vocales.
El gobierno de Cristina de Kirchner por el momento no tiene instrumentos legales para oponerse a la operación si es que no la aceptara políticamente. El Estado nacional tiene la acción de oro, pero sólo puede utilizarla aplicando el veto en determinados casos, como sería el copamiento hostil o aceptado de 51% de las acciones.
Pero Lukoil sólo va a comprar 29,9% de Repsol. Según el ex senador Rodolfo Terragno, «el control de la petrolera española puede tomarse con mucho menos de 49% dada la atomización de la estructura accionaria de la empresa». Por eso, ya en 2006, cuando se esperaba una oferta hostil sobre la española,Terragno recomendósin éxito «buscar la mejorforma de reforzar la acción de oro».
Los medios españoles sugieren que Zapatero se ve obligado a permitir la transacción. La constructora Sacyr tiene una deuda de más de 18 mil millones de euros, de los cuales 5.200 corresponden a la compra de 20% de Repsol. Si Sacyr se cae, con la empresa, también entrarían en problemas los bancos acreedores.
Crédito
La constructora recibió en 2006 un crédito sindicado proveniente de 40 entidades, encabezadas por el Santander, la Caja Madrid, el Citigroup y Calyon, con la garantía de las acciones de Repsol que pasaron de valer 26,95 euros en aquel momento a menos de 14 euros en la actualidad.
A medida que el valor se derrumbaba, Sacyr tuvo que agregar garantías.
Ahora, La Caixa, segunda accionista de Repsol después de Sacyr y también entidad financiera, le pidió a esos bancos que le permitan a Lukoil subrogar los préstamos otorgados a Sacyr, pero la rusa deberá integrar más garantías que las propias acciones de la petrolera.
A su vez, La Caixa se quiere desprender de 9,9% de Repsol para lo que le otorgaría a Lukoil financiamiento. De este modo, la rusa entraría a la española sin poner un solo euro, cuestionan los medios españoles.
El Partido Popular, el principal de la oposición en España, exigió al gobierno que impida la entrada de la rusa Lukoil en el capital de Repsol por tratarse de una operación «inmoral» que convertirá a España en un país de «quinta división». El presidente del PP, Mariano Rajoy, afirmó que se trata de una operación « inaceptable» y advirtió de que hará «lo imposible» por evitar la transacción. El ex candidato presidencial justificó su oposición a la operación «por razones de seguridad estratégica nacional».
Se trata de una acción, continuó, que pretende «arreglar los problemas personales de una empresa promotora que está apoyada por el gobierno de España». Enfatizó que «nadie en Europa ha vendido su suministro y se ha puesto en manos de una empresa rusa».
También el ex presidente Felipe González dijo que «en lo posible habría que evitar» la operación de venta de Repsol YPF a Lukoil.
Por su parte, el secretario de Economía del gobierno español, David Vegara, dijo que «cuando la compra sea firme, el gobierno estudiará todos los detalles, tales como la seguridad de suministro o el cumplimiento de los pactos accionariales».
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