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El proyecto se viene gestando desde hace casi dos años: se trata de la inversión de parte del dinero que Cammesa, la empresa mixta que controla el mercado mayorista eléctrico, les quedó debiendo a las generadoras porque lo recaudado a través de las tarifas (congeladas) no alcanzó para pagarles el precio de la electricidad.
Los fondos para iniciar las obras (alrededor de 420 millones de dólares) provienen, en realidad, del Tesoro nacional, pero debió haberles pagado deuda a las generadoras por el mismo monto. Después de un proceso largo con muchas resistencias, la mayoría de las empresas adhirió al proyecto impulsado por la Secretaría de Energía.
Después del acuerdo final que se firmará el 17 y será refrendado el 20 por Kirchner, las generadoras constituirán dos sociedades anónimas con participaciones proporcionales a las acreencias que cedieron.
Tendrán la mayoría accionaria: la francesa Total; la española Endesa; Petrobras, y AES, de EE.UU.
El segundo paso será que las sociedades llamen a licitación internacional para el suministro de los equipos. Son candidatas a participar
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