Mónica Kobelinsky, de Maky Argentina: «Es muy difícil desarrollar una pyme en la Argentina sin crédito y con inflación».
«La inestabilidad se siente a diario. Sobre todo cuando uno quiere ampliar el negocio. Hay épocas en las que los costos suben y es imposible lanzarse a innovar. Al tratarse de una pequeña empresa no puedo darme el lujo de equivocarme al tomar decisiones.» La afirmación le pertenece a Mónica Kobelinsky, dueña de la empresa Maky Argentina, que fabrica y comercializa portarretratos magnéticos, rompecabezas y pizarras imantadas. En diálogo con este diario mencionó las principales trabas que tienen las pymes en la Argentina y la dificultad de ser mujer y empresaria. A continuación lo más saliente de la charla:
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Periodista: ¿Cómo surgió la idea de crear su propia empresa?
Mónica Kobelinsky: Durantemuchos años fui docente de música de niños pero el trabajo en relación de dependencia tiene un techo y sabía que ya no iba a ganar más dinero porque había llegado a ese techo. Decidí darle otro rumbo a mi vida y así surgió hace cinco años la idea de crear esta empresa. Me pareció interesante desarrollarme en este rubro, donde puedo crear y diseñar. Empezó como algo casero y artesanal, y luego de pruebas y errores salieron los primeros productos.
P.: ¿Cómo influyó en su desarrollo obtener la distribución de productos de una compañía brasileña?
M.K.: Fue una gran ayuda al comienzo, porque el respaldo de la empresa Geguton -que hacía años que estaba en este mismo rubro- me permitió comercializar en el país productos novedosos y crear mi cartera de clientes. Pero el año pasado fue imposible continuar con la venta acá porque el tipo de cambio se modificó y los productos brasileños se encarecieron muchísimo.
P.: ¿Es difícil ser mujer y empresaria?
M.K.: Es muy difícil. Estar al frente de una empresa te da ventajas, como tener más libertad a la hora de tomar decisiones o manejar tus tiempos. Pero requiere de mucha dedicación y es poco el tiempo que me queda para ocuparme del hogar. El hecho de no tener hijos chicos me ayudó, porque de lo contrario no habría podido cumplir con las exigencias de este proyecto. A pesar de que delego tareas, la cara visible de la empresa soy yo y los clientes prefieren la atención personal; ser empresaria es una actividad permanente, que no tiene horarios.
P.: El mundo empresario es muy masculino. ¿Sintió alguna dificultad adicional por el hecho de ser mujer?
M.K.: Nunca. Si bien es ciertoque la mayoría de los clientes, colegas y proveedores con los que trato a diario son varones, siempre sentí un gran respeto por parte de ellos.
P.: ¿Es difícil desarrollar un emprendimiento en contextos de permanente inestabilidad como los que ofrece la Argentina?
M.K.: Sí, es complicado. La inestabilidad se siente a diario. Sobre todo cuando uno quiere ampliar el negocio. Hay épocas en las que los costos suben y es imposible lanzarse a innovar. Al tratarse de una pequeña empresa no puedo darme el lujo de equivocarme al tomar decisiones. Además, a veces mis clientes no pueden pagarme y se manejan con cheques a largo plazo, y al faltarme el efectivo no cuento con capital para comprar insumos y por ende no puedoinvertir en innovación. Esto me perjudica porque los clientes buscan todo el tiempo productos novedosos.
P.: ¿Cuáles son los canales de venta más efectivos para una pyme?
M.K.: Actualmente Internet es una muy buena alternativa. Tener un sitio on line permite mostrar los productos a clientes potenciales y tener un contacto más rápido con nuestros clientes actuales, sobre todo con los del interior. En el rubro en el que me desempeño también es bueno participar de exposiciones de diseño, donde se puede hacer contactos.
P.: ¿Qué proyectos tiene para este año?
M.K.: Estoy apuntando al desarrollo de un proyecto sobre educación, con cuentos para chicos de jardín de infantes, que saldrá a la venta en agosto. En este producto voy a plasmar mi vocación por la música y los chicos con mi costado empresario.
P.: ¿Cúales son las principales dificultades con las que se topa un empresario cuando quiere llevar adelante un emprendimiento en la Argentina?
M.K.: La falta de capital, no sólo al comienzo, sino también a medida que la empresa crece, porque hay que invertir en innovación. Tuve la suerte de poder contar con el capital necesario para comenzar con mi empresa, pero no todos tienen esa ventaja y la mayoría de los emprendedores se queja de la falta de apoyo del gobierno en este aspecto, porque hay ponen muchas trabas para acceder a los créditos. También la inflación es una traba para el crecimiento de una empresa. Los insumos aumentaron notablemente en los últimos meses y para poder vender mis productos tuve que resignar parte de mi utilidad.
P.: ¿Cómo impactó el boom del turismo en las ventas de su empresa?
M.K.: Fue muy positivo. El turista compra mucho el tipo de productos que nosotros vendemos. Los ven como una alternativa novedosa, barata y divertida para llevar de regalo a sus países de origen.
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