El conflicto por el precio de la leche está generando una fuerte polémica entre las diferentes partes que integran la cadena.
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La conformación del precio en góndola y la menor participación del productor en esto son los principales cuestionamientos de los tamberos que llevan ya cuatro días de paro y prometieron continuar hasta mañana si no surge una solución.
Según estudios realizados por productores sobre el precio que se paga en góndola, la mayor parte de ese valor se distribuye entre el comercio y la industria. En tanto, el IVA constituye una porción casi igual a la que recibe el tambero. Mientras que la producción participa con 14 por ciento en la formación del precio minorista, la industria y el comercio se llevan 69 por ciento, y el Estado lo hace con 17 por ciento en concepto de IVA. Si se tiene en cuenta que el litro de leche se abona $ 0,80 en el comercio minorista, los tamberos reciben $ 0,12 y el precio de venta de fábrica es de $ 0,55. Es decir que los supermercados y minoristas cuentan con un margen bruto de $ 0,25.
Al respecto, la industria lechera aclaró que «no es responsable de la formación de los precios en el canal minorista». Las empresas agrupadas en el Centro de la Industria Lechera (CIL) explicaron que la presión de la oferta de productos lácteos en el mercado interno durante los últimos años «condujo a una importante caída de los precios de venta de fábrica». Entre 1999 y 2001 la industria declaró una caída superior a los 500 millones de pesos por año.
La comparación entre el precio de la leche de tambo con el precio de la leche fluida «es incorrecta, dado que este producto representa una pequeña proporción de la elaboración de la industria láctea argentina», aseguró la entidad que preside Ricardo James. Durante el año anterior, las empresas recibieron cerca de 8.750 millones de litros de leche, que fueron aplicados en 46 por ciento a quesos de todo tipo, 23 por ciento a leche en polvo, 18 por ciento a leche pasteurizada y el resto, a manteca, yogures, postres y dulce de leche.
Además, los empresarios indicaron que, luego de la devaluación, los insumos registraron fuertes aumentos. Por caso, el envase tetra brick con el que se empaca el producto, subió de 11 a 18 centavos. También aducen altos costos financieros, debido a que deben pagar a los productores en un plazo determinado -el gobierno estableció 30 días como máximo-, pero los supermercados lo duplican e, incluso, llegan a los 100 días de mora.
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