No estaba previsto y surgió como consecuencia inmediata del encuentro entre Kirchner y Bush. Para acelerar los tiempos del acuerdo con el FMI, se decidió que el ministro Lavagna concurra inmediatamente al Departamento del Tesoro para entrevistarse con el subsecretario John Taylor. Sabido es que restan sólo seis semanas para un vencimiento de u$s 2.900 millones del país con el FMI, y antes debe haber nuevo acuerdo. Roberto Lavagna flexibilizó su posición inicial y se comprometió a mostrar un superávit primario de 3% del PBI para 2004, medio punto más que el que proponía hasta ahora el gobierno argentino. El dato es clave, porque ese número representa la cantidad de dinero que el país está dispuesto a pagar en concepto de intereses de la deuda. Los acreedores pretenden que sea de 4% del PBI como mínimo. Pero no fue el único tema planteado en la cumbre de Lavagna con Taylor. Se acordó que por tres años no haya que realizar pagos, de intereses ni de amortización, a organismos internacionales. Además, la Argentina se comprometió a reconocer 100% de la deuda con el FMI, Banco Mundial y el BID, ya que se temía que este gobierno les aplique también una quita.
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Lavagna y Taylor hablaron ayer de estos temas, luego de la reunión que en Washington mantuvieron los presidentes Néstor Kirchner y George W. Bush en el Salón Oval de la Casa Blanca. Minutos después de ese encuentro, el secretario del Tesoro, John Snow, que participó de la reunión junto con Lavagna, habló por teléfono con Taylor para darle instrucciones para que reciba al ministro de Economía argentino y la forma en que debía mantener la conversación. En concreto, Snow le dijo a su número dos que del encuentro Kirchner-Bush se desprendía automáticamente que la intención del presidente norteamericano es que todo lo que pida el argentino y que sea razonable, debe ser escuchado y apoyado. Fue así que Snow, cuando tuvo a Lavagna en su despacho, directamente preguntó cuáles son los aspectos que más le preocupaban de las negociaciones con el Fondo.
Lavagna explicó que la intención de la Argentina es mantener en niveles similares a los de 2003 el superávit primario (sin pagar intereses de la deuda); esto es, 2,5% incluyendo a las provincias, cuando se sabe que el Fondo habla de 5%. Lavagna reconoció que su posición no es irreductible, pero que hay un tope político irremediable. Fue así que apareció el primer pedido de apoyo a Snow: que el superávit primario que figure en el acuerdo con el Fondo no supere 3%, lo que para el ministro argentino, que representa la visión de Kirchner, no es un estiramiento menor. Lavagna habló además de otro capítulo que debe incluir el acuerdo «de mediano plazo». La situación de los pagos a los organismos financieros internacionales. En este sentido, la posición de Kirchner, que Lavagna debe mantener en las negociaciones, es que durante un período determinado, que rondaría los 3 años, la Argentina debería estar exenta de los pagos.
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