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Pero la fecha del viernes poseía otro tipo de efecto bisagra, como tendría que resultar el «antes» y «después» de las palabras de Duhalde ese mismo viernes, más el conjunto de normas del sábado. Cambios de fondo en ciertos aspectos del escenario, una Corte Suprema pasando gruesa factura a quienes han comenzado a destituirla, levantamiento de vallas y una sensación de enorme suspenso para hoy. Rumores al por mayor, lo que generaba todavía más caos en el microcentro.
Se veía venir un «sucundun», a partir de la liberación de fondos, aunándose a la desesperación vista en los ahorristas. En lo que hace a lo bursátil, el viernes volvió a perder frente al dólar, pero cortó la merma anterior y quedó con algo fuera del agua.
La disparada de la moneda fuerte -acaso le otorgue techos virtuales que no le son propios-, sino simple actuación por simpatía y con el principio del sustituto. Precios relativos y argumentos, por los aires...
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