La huelga rural ya paralizó todos los mercados agropecuarios. La Bolsa de Cereales de Rosario -la más grande de la Argentina-ya no registra operaciones, golpeada por el nuevo esquema de retenciones que pone un techo al aumento de ganancias y deja sin sentido las operaciones a futuro. A esta situación se suma el Mercado de Hacienda de Liniers, que desde hace dos semanas no recibe ganado. Además, el Mercado Central anunció que está totalmente desabastecido. El escenario del puerto de Rosario no es diferente: ayer quedaron varados más de tres embarques de granos para exportación.
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«La Bolsa de Rosario está abierta, pero nadie viene a negociar porque es un paro comercial y en solidaridad con la huelga. No hay vendedores, los corredores no tienen orden de venta. Tampoco habrá precios de granos hasta que no se levante el paro», sostuvo una fuente del mercado.
En épocas normales, el puerto de Rosario recibe alrededor de cinco mil camiones por día. En los últimos días llegó un millar de camiones diarios en plena cosecha de maíz y en el inicio de la cosecha de la soja.
«El paro comenzó a hacerse sentir a partir del jueves pasado en el puerto, donde no llegó ningún camión. En los últimos cinco días hubo un ingreso promedio de 988 camiones diarios, frente a los 5.330 diarios ingresados en iguales cinco días de 2007», sostuvo un empleado.
La escasez de granos en el puerto hace que numerosos barcos estén fondeados a la espera de ser cargados para poder zarpar hacia destinos como Taiwán, Vietnam o Brasil, aunque la situación es de total incertidumbre.
«Una vez levantada la huelga, llevará al menos una semana normalizar la situación en las terminales del puerto de Rosario», afirmó la fuente.
La situación se repite en el Mercado de Liniers, donde la actividad se encuentra totalmente paralizada ya que el gobierno ordenó que tanto la Armada como el Ejército vendan su hacienda directamente a los frigoríficos. Con esta medida, el gobierno intenta evitar el desabastecimiento, aunque en los supermercados ya no hay carne y muchas carniceríasoptaron por no abrir sus puertas al no tener mercadería.
Por su parte, el Mercado Central tampoco recibe camiones y los precios de las frutas y las verduras aumentaron hasta 15% en sólo dos días. Sólo llegan cinco camiones diarios, cuando un día normal arriban más de 1.000 y la calidad de las frutas y las verduras es malísima.
Además, los empleados concurren a trabajar, pero lo único que hacen es cumplir con el horario de espera.
«El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, envía su gente todos los días para controlar el funcionamiento del mercado, pero no hay nada que controlar porque no hay mercadería. Además, se registran continuas subas de precios que ya ascienden a 15%», afirmó ante este diario un empleado que prefirió el anonimato.
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