El conflicto comercial con Brasil desembocará en una suba de precios de las cocinas, lavarropas, heladeras y televisores, aunque un eventual acuerdo entre los fabricantes permita levantar las restricciones a la importación dispuestas la semana pasada, según estimó ayer el economista Juan Llach.
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En el informe mensual del IAE el ex ministro señala: «Aunque las medidas tomadas resulten finalmente en un acuerdo privado, darán lugar a aumentos de precios y, por ello, deberían haberse acompañado, como mínimo, con compromisos de inversión de los beneficiados».
• El nuevo capítulo de la saga comercial Argentina-Brasil terminará una vez más sin que la sangre llegue al río, pero mientras tanto Brasil sigue ganando participación en las importaciones argentinas, llega ya a 35% y nuestra participación cae por debajo de 10%.
• Lo más probable es que las nuevas licencias de importación sean un «golpear para negociar» un acuerdo entre privados, como el vigente para textiles y calzado.
• Es un hecho que la Argentina no podrá competir con Brasil sobre la base de bajos salarios, como parece pretender la política cambiaria, salvo que se decida mantener la pobreza y la indigencia que hoy tenemos, y aún así no será fácil, porque las reservas de trabajo son mucho mayores en Brasil.
• Los bajos salarios del trabajo calificado pueden ayudara algunas industrias, pero también conducen a exportar personas en vez de bienes y servicios. La clave es atraer inversiones, sobre todo para exportar, teniendo en cuenta además que, a igualdad de otros factores, las firmas irán a Brasil, por ser el mercado más grande.
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