Los gobiernos de la Argentina e Italia dieron ayer el primer paso concreto para relanzar las relaciones bilaterales, estancadas y en crisis desde la declaración del default. En Buenos Aires, y enviado especialmente por el primer ministro Romano Prodi, el vicecanciller del país europeo, Donato Di Santo, se reunió con el canciller Jorge Taiana y su par local, Roberto García Moritán, en lo que fue el primer encuentro oficial entre funcionarios de ambos países desde que el político de centroizquierda asumió el poder.
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Si bien desde la Cancillería argentina se dejó claro que el único tema que no fue tocado específicamente entre los funcionarios fue el de la deuda de unos u$s 5.000 millones que ahorristas italianos mantienen por no haber ingresado al canje de deuda lanzado por el gobierno de Néstor Kirchner, se reconoció ayer desde la presidencia que el hecho de haber recibido al enviado de Prodi implica que este capítulo deberá ser discutido en los próximos seis meses. Sucede que, informalmente, ambos países ya habían acordado que cualquier encuentro oficial entre funcionarios implicará que la Argentina está dispuesta a incluir en la agenda el conflictivo tema de los títulos públicos que aún permanecen en default y que están en poder de ciudadanos italianos.
En realidad, el gobierno argentino no le rehuye al tratamiento de este capítulo, ya que tiene una oferta en carpeta para concretar: reabrir el canje para estos bonistas en condiciones peores al proceso ya cerrado, y que el Estado y la banca italiana se hagan cargo de parte de las pérdidas que generó el default. En principio, Italia o las entidades que colocaron la deuda deberían soportar un costo aproximado de u$s 2.000 millones.
Aseguran, incluso, cerca del despacho presidencial, que en algún momento esta propuesta había sido evaluada en Buenos Aires cuando Massimo D'Alema visitó la Argentina en 2004. En esos días, el actual ministro había expuesto la necesidad de incluir a las entidades financieras de su país como responsablesen parte de las consecuenciasdel default, al haber habladocon sus clientes para recomendarles específicamente la compra de los bonos. La propuesta llegó incluso al Congreso de ese país, pero fue rechazada por escaso margen.
Ahora, y de llegarse a un acuerdo entre los dos gobiernos, nuevamente será el Parlamento italiano (donde Prodi tiene una situación de debilidad) el que deberá resolver la cuestión.
Saludos
Luego de la llegada del socialdemócrata al poder, en junio pasado, retornó la comunicación entre los dos países, con envíos de saludos formales desde Buenos Aires y el llamado a restablecer relaciones desde Roma. Hubo que esperar, en realidad, hasta ayer para que estas promesas se concreten en algún acto público, lo que se dio con el encuentro entre Taiana y Di Santo.
Por ahora, los dos países evitaron tocar el tema bonistas. Los funcionarios se concentraron en otras cuestiones, como la posibilidad de revivir los acuerdos de cooperación económica y comercial firmados por los dos estados entre 1988 y 1998, y que están paralizados por el conflicto del default argentino.
También se habló sobre la aceleración de un programa de cooperación aeroespacial (el único firmado por los dos países luego de la declaración de default, pero antes de la presentación de la oferta de una quita de 75%) y de la posibilidad de encarar junto con Italia y Brasil una vía de negociación renovada entre el Mercosur y la Unión Europea, luego del fracaso de las discusiones en la Organización Mundial del Comercio (OMC). También hubo tiempo para hablar del ingreso de la Venezuela de Hugo Chávez al bloque sudamericano y la reforma de las Naciones Unidas.
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