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5 de septiembre 2008 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

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  • La orden ayer fue vender todo. Se rompieron todos los manuales de análisis financiero y estudios de correlaciones entre variables. Ninguna teoría importaba. Había que vender. Por ello es que se desplomaron las acciones en Wall Street y también el petróleo. En un día normal, la caída del crudo hubiera hecho subir al Dow Jones. Pero en un día normal; ayer no lo fue. Todo el mundo financiero estará hoy pendiente del reporte sobre el empleo norteamericano. El pronóstico de los operadores es el siguiente: si el informe muestra que se destruyeron 75.000 puestos de trabajo en julio, estará en línea con lo esperado. Nada pasará. Pero si llegara a ser superior, e incluso de seis dígitos (100.000 o más), será escalofriante y se repetiría un nuevo derrumbe. Todos temen un mundo en recesión y ya con la mayoría de las barajas jugadas por los diferentes gobiernos. ¿Adónde iba todo el dinero? Un solo destino básicamente: los bonos del Tesoro norteamericano. Como siempre sucede, hubo versiones de todos los colores. La principal fue la posibilidad de que un hedge fund importante como el Atticus Capital estuviera liquidando sus posiciones y a punto de cerrarse. Anoche a último momento la especie era desmentida.   

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  • ¿Y la Argentina? No hacía falta tener demasiada imaginación para deducir la tendencia de los papeles domésticos. Es que no había compradores. Un dato llamó la atención a analistas. ¿Por qué en este contexto de caída en los mercados, el « contado con liqui» (el que se utiliza para fugar divisas del país eludiendo controles) bajó de cotización? La explicación la dio un veterano del mercado cambiario. Los que vendieron papeles eran inversores extranjeros, pero en Nueva York, es decir, que no era necesario fugar divisas. El tipo de cambio igual se movió ligeramente hacia arriba en la plaza local. Una señal que envió el BCRA a los operadores fue a través del mercado de futuros. Vendió divisas a fin de mes y por debajo del valor contado. Esto significa -esta suerte de mensaje directo a operadores- que no va a dejar que se dispare la cotización por más que hayan sacrificado u$s 6.700 millones para el pago al Club de París.   

  • Viene con suspenso la colocación de 20% de YPF en el mercado. Esta semana estuvo en Buenos Aires el CFO de Repsol, Francisco Ramírez, y definió una reunión para fines de la semana que viene en Madrid con todos los bancos colocadores de la operación. Allí se tomará la decisión respecto de si es posible avanzar con la emisión este año o los planes pasan para 2009. Pero salvo un vuelco inesperado, todo indica que ya será imposible llevar adelante una transacción tan grande (u$s 3.000 millones) entre la turbulencia internacional y la desconfianza local. «Esto es como un IPO de la Argentina. Y hoy son pocos afuera los que tienen ganas de incorporar este riesgo en su portafolio», explicaba un operador local. Además, los bancos colocadores para el tramo externo (Crédit Suisse, UBS, Goldman) tienen sus propios problemas, derivados de las pérdidas por la crisis hipotecaria (sólo se salva de esto Itaú, que está afectado por la caída de la Bolsa paulista). El tramo local lo lidera Raymond James, junto con Santander Río y Banco Nación.

  • Mucho enojo con Hernán Lorenzino en la plaza financiera local. Es que hubo ofertas en la licitación de recompra de bonos ayer a precios inferiores a los de mercado, y el secretario de Finanzas no los aceptó. «¿No era que la intención era sostener las cotizaciones?», bramó un operador herido. Citó como ejemplos las ofertas efectuadas por el Banco Patagonia por BODEN 2012 y las del Citigroup por cupones del PBI. No se las aceptó. Por ello es que se aseveraba en mesas de dinero que el equipo económico «pasó de cambiar la tendencia a acompañarla».   

  • Lo que está a la vista es que en la Argentina las medidas no parecen alcanzar nunca. Muchos en la plaza tienen la sensación de que el gobierno de Cristina de Kirchner nunca podrá acceder a financiamiento de los mercados de capitales por la gran cantidad de heridas abiertas. Otra vertiente del mercado sostiene que «si hacen los deberes, sí». En ese sentido, se menciona lo que ya es un clásico, como los cambios en el INDEC, la reapertura del canje con los bonistas y una contención del gasto público. Una versión que circuló ayer es que el gobierno se lanzará a mostrar en detalle el programa de financiamiento de 2009. Pero para ello, claro, requerirá explicitar cuánto de los fondos en poder de las AFJP se requerirán. Por lo pronto, nadie se contactó con los ejecutivos por el lado oficial para anticiparles alguna medida en ese sentido.

  • Lo que fue comentado en la plaza también es la reciente emisión de los bonos del Grupo Pampa. Tuvieron un timing perfecto. Si se hubieran demorado unos días, se habrían complicado. Los bancos colocadores fueron el ABNAMRO y el Standard Bank. Estos mismos bancos, previo a la colocación del bono, aseguraron financiación a Central Térmica Loma de la Lata estructurando un préstamo por un monto de hasta u$s 80 millones.   

  • Las heridas en la plaza son varias. No sólo los que localmente compraron acciones financieras -un grupo de meseros de un banco extranjero armó una suculenta «vaquita» a u$s 30 con el Citi y ahora sufre su cotización a u$s 18-, sino los que se animaron a invertir en Brasil. La acción de Petrobras, por ejemplo, en tres meses se desplomó de u$s 72 a u$s 45. Las de Vale do Rio Doce lo hicieron de u$s 44 a u$s 23,5. Son muchas las pérdidas ya acumuladas, pero lo más importante es que no se sabe aún el piso en el que se podrá detener este derrape.
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