Los colapsos pasan, pero bancos centrales continúan fracasando
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Alan Greenspan
La experiencia del pasado sugiere que los bancos centrales han reaccionado en exceso recortando las tasas más de lo necesario, señaló Dominic White, economista del banco de inversiones ABN Amro.
En las dos semanas que siguieron al colapso de los mercados en octubre de 1987, la Fed recortó su tasa de interés en medio punto porcentual. El mercado inmobiliario despegó y la inflación siguió un alza progresiva.
Luego de que el colapso de LTCM generara preocupación por una crisis sistemática a fines de 1998, la Fed recortó su tasa de fondos federales en 75 puntos básicos, lo que era más que suficiente, señaló White.
En ambos casos, las tasas estaban más altas en los próximos 18 meses que antes de la crisis, y parecía como si todo hubiese sido exagerado.
«En retrospectiva, parece como si la Fed hubiese sobrerreaccionado. Tal vez el señor Ben Bernanke (presidente de la Reserva Federal), un renombrado historiador económico de EE.UU., comprende esto mejor que algunos comentaristas de mercado», señaló White en una nota publicada ayer.
Buiter, de la Escuela de Economía de Londres, dice que es momento para que los bancos centrales piensen en otras formas más imaginativas de combatir la crisis, argumentando que las inyecciones masivas de liquidez hacia los mercados financieros ya no son suficientes.
Stephen Roach, de Morgan Stanley, es incluso más franco. Acusa a los bancos centrales de haber fracasado en el intento de adaptarse a una situación potenciada, en primer lugar, por la Fed de EE.UU., que llevó a la burbuja del «punto com» que terminó por reventar en 2000, y a la burbuja crediticia que se ha venido formandodesde entonces.
Cuando Alan Greenspan dirigió la Fed, dijo Roach, los banqueros centrales cometieron el «pecado original del mundo de burbujas», ignorando un repentino aumento de liquidez que alimentó directamente a los mercados de activos.
«Eso puso en marcha una serie de eventos que han permitido que una burbuja engendre a otra, desde las acciones al mercado inmobiliario hasta el sector de créditos», indicó Roach en un artículo para la revista «Fortune».
«Como siempre, el ciclo de riesgo y avaricia pasó a un exceso. Así como el 'punto com' fue el canario en la mina de carbón siete años atrás, esta vez fue el 'subprime'. En ambos casos, la negación tiene similitudes espeluznantes», agregó.
Los gobiernos dudan sobre inmiscuirse en asuntos de los bancos centrales, ya que éstos son independientes, pero podrían verse tentados a repensarlo. «El arte y la ciencia de los bancos centrales necesita desesperadamente una revisión mayor, antes de que sea demasiado tarde», indicó Roach.




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