22 de agosto 2007 - 00:00

Los colapsos pasan, pero bancos centrales continúan fracasando

Alan Greenspan
Alan Greenspan
París - Las décadas pasan, pero la historia sigue siendo la misma: mercados financieros que oscilan entre épocas de auge y de colapso, bancos centrales que intentan prevenir el desastre y cuya operación de rescate plantea el escenario para otra secuela de pérdidas y ganancias.

Mientras, los gobiernos se preguntan cómo se produjo el actual desastre, pese a todos los esfuerzos por controlar el sistema financiero global. Este debería ser menos propenso a accidentes desde el colapso del fondo de cobertura LTCM en 1998, o desde el desplome de los mercados de valores mundiales en 1987.

Casi 10 años después de la desaparición de LTCM, los bancos centrales están nuevamente saliendo al rescate inyectando préstamos de emergencia a los mercados financieros, mientras crecen los llamados para que recorten las tasas oficiales de interés tal como lo hicieron en 1987 y 1997.

El problema, que partió en el mercado hipotecario de Estados Unidos compuesto por un nivel frenético de adquisición de deuda durante los últimos cinco años, ha alimentado los temores sobre los daños al sistema bancario, aumentando la crisis de este año.

¿Ha aprendido algo el mundo desde que LTCM desapareció a finales de 1998? «No realmente», dice Willem Buiter, profesor de Economía de la Escuela de Negocios de Londres y ex miembro del comité que establece la política monetaria en el banco central de Gran Bretaña.

Ahora, el riesgo es que la Reserva Federal se sienta forzada a recortar su principal tasa de interés para evitar que las turbulencias financieras afecten a la economía, o que el Banco Central Europeo decida retirar el pie del freno demasiado rápido dentro de la zona euro.

La experiencia del pasado sugiere que los bancos centrales han reaccionado en exceso recortando las tasas más de lo necesario, señaló Dominic White, economista del banco de inversiones ABN Amro.

En las dos semanas que siguieron al colapso de los mercados en octubre de 1987, la Fed recortó su tasa de interés en medio punto porcentual. El mercado inmobiliario despegó y la inflación siguió un alza progresiva.

  • Recorte

    Luego de que el colapso de LTCM generara preocupación por una crisis sistemática a fines de 1998, la Fed recortó su tasa de fondos federales en 75 puntos básicos, lo que era más que suficiente, señaló White.

    En ambos casos, las tasas estaban más altas en los próximos 18 meses que antes de la crisis, y parecía como si todo hubiese sido exagerado.

    «En retrospectiva, parece como si la Fed hubiese sobrerreaccionado. Tal vez el señor Ben Bernanke (presidente de la Reserva Federal), un renombrado historiador económico de EE.UU., comprende esto mejor que algunos comentaristas de mercado», señaló White en una nota publicada ayer.

    Buiter, de la Escuela de Economía de Londres, dice que es momento para que los bancos centrales piensen en otras formas más imaginativas de combatir la crisis, argumentando que las inyecciones masivas de liquidez hacia los mercados financieros ya no son suficientes.

    Stephen Roach, de Morgan Stanley, es incluso más franco. Acusa a los bancos centrales de haber fracasado en el intento de adaptarse a una situación potenciada, en primer lugar, por la Fed de EE.UU., que llevó a la burbuja del «punto com» que terminó por reventar en 2000, y a la burbuja crediticia que se ha venido formandodesde entonces.

    Cuando Alan Greenspan dirigió la Fed, dijo Roach, los banqueros centrales cometieron el «pecado original del mundo de burbujas», ignorando un repentino aumento de liquidez que alimentó directamente a los mercados de activos.

    «Eso puso en marcha una serie de eventos que han permitido que una burbuja engendre a otra, desde las acciones al mercado inmobiliario hasta el sector de créditos», indicó Roach en un artículo para la revista «Fortune».

    «Como siempre, el ciclo de riesgo y avaricia pasó a un exceso. Así como el 'punto com' fue el canario en la mina de carbón siete años atrás, esta vez fue el 'subprime'. En ambos casos, la negación tiene similitudes espeluznantes», agregó.

    Los gobiernos dudan sobre inmiscuirse en asuntos de los bancos centrales, ya que éstos son independientes, pero podrían verse tentados a repensarlo. «El arte y la ciencia de los bancos centrales necesita desesperadamente una revisión mayor, antes de que sea demasiado tarde», indicó Roach.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar