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Y vaya si los consorcistas comenzaron a padecer más que nunca esta situación. Las expensas han empezado a encarecerse abruptamente desde que el gobierno dispuso la incorporación de los $ 200 a los básicos de convenio. Las horas extra de un portero desde este mes son más caras y no se pueden recortar, aunque el consorcio así lo quiera, porque inmediatamente se enfrentarían con los sindicatos ya que esas horas son obligatorias y están dentro del convenio. Tampoco podrían prescindir de los más caros ayudantes del portero que exige el convenio porque se las deberán ver con el sindicato. Los gremios son los grandes favorecidos de esta incorporación al convenio de los $ 200 porque reciben más aportes para sus obras sociales.
Más grave aún es que al consorcio se le encarecen los aportes patronales, el aguinaldo y las vacaciones. Como si fuera poco, el personal de seguridad contratado también se tornará más oneroso, ya que las empresas de seguridad trasladarán parte del aumento de los aportes previsionales a los consorcios. Lo absurdo es que el personal de seguridad no se beneficia en nada con este aumento salarial porque gana por encima del mínimo y no cumple horas extra.
Los propietarios de departamentos en edificios están entre los más afectados desde que empezó la crisis porque no pudieron recortar los gastos más altos ya que enfrentan absurdas cláusulas de convenios de los porteros que parecen diseñadas para otro país. Horarios absurdos obligan a que el portero siempre tenga que hacer horas extra. Conquistas insólitas exigen ponerles ayudantes. A todos hay que cubrirlos con la obra social y ART. Por si fuera poco, está el riesgo de enfrentar juicios laborales que el consorcio siempre pierde, y encarecen más las expensas. El Estado se olvida de que con cada aumento compulsivo de salarios empuja más la economía a la marginalidad.
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