La Bolsa ayer cayó 0,82% e igual tendencia -aunque más acentuada se dio en los títulos públicos. Está claro que Néstor Kirchner no genera pánico, pero sí mucha incertidumbre sobre el rumbo que le dará a la economía. Los mercados siempre buscan anticipar lo que puede pasar a futuro con el país. Ayer habrían enviado una señal. De poco sirven para generar optimismo en la Bolsa los balances con ganancias que presentaron las empresas. Primero porque reflejan lo sucedido hace tres meses, no lo que puede acontecer a futuro. Y además esas ganancias son mayormente contables, ya que se dieron no por una fuerte reactivación económica sino por el impacto de la inflación o de la suba del dólar en las cuentas de empresas. El dólar, por decisión del Banco Central, no flota más, sigue fijo en torno de $ 2,80.
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Nuevamente ayer el Banco Central fue el máximo comprador de dólares. Desde que abrió la rueda, la presión vendedora fue intensa y sólo las compras del Central impidieron que el dólar bajara de $ 2,77. Al final del día, el Central compró en el mercado mayorista u$s 92,1 millones. La oferta estuvo alimentada fundamentalmente por los exportadores agropecuarios que ayer vendieron en el mercado casi u$s 100 millones.
Cuando el rumor empezó a transformarse en certeza, el precio del dólar comenzó a subir y al final de la rueda en las casas de cambio se vendía a $ 2,79.
Entre bancos la divisa se negoció a $ 2,77. El recalentamiento del mercado hizo subir el valor del dólar transferencia en 0,4% a $ 2,761.
Frente a un ritmo de liquidaciones de exportaciones de casi u$s 100 millones diarios, al Banco Central le quedan poco más de 7 días de compra para no exceder la meta de emisión monetaria que le autorizó el FMI.
Ayer, para comprar los u$s 92,1 millones debió emitir 255 millones de pesos. De los $ 4.000 millones que le autorizó el FMI para emitir hasta fin de junio, ya consumió la mitad en compra de divisas.
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