Dispuestos a llevar su protesta hasta las últimas consecuencias, los productores rebeldes están muy atentos a las provocaciones de paraoficiales que -afirman- les lanza el gobierno nacional para desactivar el paro.
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En esta línea que funciona como un «manual rompehuelgas» anotan particularmente a los camioneros de Hugo Moyano, que enturbian el clima desde el domingo apostándose en las rutas de Ceibas y otros distritos para evitar el freno a camiones y las protestas de piqueteros contra las entidades rurales.
Ante cada micrófono que se les extiende, los productores se esfuerzan por insistir en que «la protesta no es contra la población, sino contra el gobierno». Para reforzar su posición y evitar que el paro se tiña de violencia, desde el campo desplegaroningenio y difunden desde ayer un «plan de acción informal» para evitar dar pie a la provocación de las fuerzas de choque oficialistas.
Vía correo electrónico y cadenas de sms -dos medios fundamentales para explicar la inédita adhesión de este paro- circulan recomendaciones para que los productores enfrenten a las columnas de sindicalistas « rompehuelgas del gobierno», según indican. «No pueden venir a todos los pueblos ni a todos los cruces, así que van a hacer algún escándalo para asustarnos. No olviden que esta lucha nuestra hay que encararla como una guerra de guerrillas», indica el texto,según difundió el portal Infocampo.
Luego se aconseja: «Como cada corte está más o menos organizado por la gente local, es necesario entonces ponerse de acuerdo en desarmarlo rápidamente y desaparecer cuando vienen los matones; eviten todo enfrentamiento; que parezca que nos asustamos. E irse a otro cruce o al pueblo siguiente o a la plaza del pueblo a esperar, o sea, fijar un punto de reunión seguro».
Retorno
«¡Dejar a alguien para que avise cuando se vayan los matones y volver rápidamente a la ruta y armarlo nuevamente. O sea, movilidad, flexibilidad y persistencia; que nos doblemos pero no nos quebremos. No tienen gente ni aparato para poder estar matoneando a todos en todos lados», concluye el manual «anti-Moyano».
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