«Ya ni se habla de firmar nada el 25 de mayo. Simplemente, no se llega a esa fecha por falta de tiempo para coordinar todos los temas técnicos y sectoriales.» La afirmación es de uno de los dirigentes de la Cámara Argentina de Comercio, que cerró ayer el desfile de entidades empresariales que pasaron por el despacho de Cristina de Kirchner de cara a la firma del Acuerdo del Bicentenario, anunciado para esa fecha, hoy improbable.
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Encabezados por Carlos de la Vega, le plantearon a la mandataria -tal como hicieran la semana pasada sus pares de la UIA (industria), ADEBA (bancos nacionales) y CAC (construcción)- la necesidad imperiosa de que ese pacto sea sucripto también por el campo. La UIA, ADEBA, ambas CAC (comercio y construcción) y la Bolsa de Comercio de Buenos Aires conforman lo que se dio en llamar Grupo de los Siete, junto con la Sociedad Rural Argentina (SRA) y las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).
Las cinco entidades no agropecuarias refrendaron una solicitada en la que se le pedía al campo (y mucho menos enfáticamente también al gobierno) la vuelta a la mesa de negociaciones, en un texto en el que muchos vieron la sombra de la Casa Rosada proyectada sobre el papel. Según le confió a este diario el propio De la Vega, esa solicitada «ni se mencionó» en el encuentro de ayer, del que participaron también los ministros Julio De Vido y Carlos Fernández, y el secretario Legal y Técnico de la Presidencia Carlos Zannini. Igual que en las tres reuniones anteriores con cámaras empresariales, faltó el jefe de Gabinete Alberto Fernández, excluido (¿ autoexcluido?) de la negociación por el Acuerdo del Bicentenario.
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