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Ya trascendió que el mismo gobierno local, pensando en la empresa «testigo» ENARSA, había revelado voluntad para incorporar a Shell a su activo, pero en los últimos días abundaron otros pretendientes: la empresa estatal venezolana, según manifestó uno de sus más altos funcionarios -en un proyecto para nada alejado del Estado argentino-, también se habla de Total y, la oferta más concreta, habría sido la de Petrobras. Todo, sin embargo, aún sigue confuso.
Aunque la entrevista no parecía seria como encuentro de compraventa -nadie sabe cómo el Estado argentino, a través de ENARSA, podría comprar Shell-, sí hubo interpretaciones políticas, ya que inversores de Gran Bretaña y Holanda imaginan presiones para la liquidación de la empresa. En esa línea, no habría sido prudente la declaración de Moreno vinculada al presunto «pasivo ambiental» de Shell, algo semejante a tratar de bajar el precio cuando ni siquiera se hizo una oferta.
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