No le es fácil al gobierno de Néstor Kirchner arreglar la situación con Bolivia. Cada vez son más los voceros del líder cocalero Evo Morales, que asumirá la presidencia el 22 de enero próximo, que expresan que «la Argentina y Chile han ejercido un imperialismo sudamericano de expoliación» sobre las riquezas del país del Altiplano. A la Argentina le reprochan que pague el gas boliviano más barato que Brasil y que los precios internacionales. A su vez, le reprochan que esa riqueza, que no le cedió a Bolivia en lo que llaman «su justa medida», la haya usado para favorecer a la economía de Chile, un país irreconciliable para los bolivianos desde que una guerra les hizo perder su salida al mar. El propósito del nuevo gobierno electo de Morales es aumentarle el precio del gas a la Argentina, algo que le complicará el ya de por sí grave problema de inflación que enfrenta el gobierno de Kirchner. Que aquí la inflación no llegue aun más alto es por cuantiosos subsidios y aun así tuvo 12,3% de alza de precios en 2005. Uno de los subsidios ha sido precisamente en el gas barato localmente que lograba la Argentina aduciendo que es «cliente natural» y de menor costo de traslado del fluido desde el Altiplano. Ya cuando Techint planificó un gasoducto de Bolivia a San Nicolás los bolivianos abortaron el proyecto por el precio que iba a ser bajo al extremo de tener que pagar el proveedor el costo de la obra. A esto se agregó el malestar porque Néstor Kirchner basó gran parte de su estrategia de buena amistad con Estados Unidos diciéndole a George Bush que podía influir para apaciguar precisamente a Evo Morales. Por eso la negociación ahora será con quien pasó de presunto «apaciguado» a presidente electo del país vecino con 53,73% de votos. Es por tanto harto complicada. Lo aprovecha el venezolano Hugo Chávez, siempre fanatizado por ganar influencia en Latinoamérica, y este fin de semana anunció que mediará entre Néstor Kirchner y Evo Morales, precisamente para que no sea tan excesivo el inevitable aumento del gas desde el vecino del Norte a nivel de complicar más la inflación en nuestro país. El aumento también significará extender la complicación a la economía chilena, que en su faz productiva depende del gas desde la Argentina en casi 50% de su fuerza energética industrial. Pero desde ya a Hugo Chávez no le interesa Chile, nación desde donde recibió fuertes críticas del presidente Ricardo Lagos, sobre todo por su actuación disociante en la última cumbre de Mar del Plata.
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