El gobierno busca evitar por todas las vías posibles que el dólar caiga de 2,90 pesos. En las últimas semanas lo hizo a través de las fuertes compras de dólares del Banco Central (ayer adquirió otros 107 millones) y ahora también con una mayor restricción para los capitales que entran en búsqueda de ganancias de corto plazo. Pero se trata de una medida que no tendrá efectos concretos. Sólo busca enviar una señal de compromiso para mantener un tipo de cambio alto. Los inversores extranjeros tienen distintos métodos para sacar sus fondos del país, por ejemplo trasladando su tenencia en bonos al exterior y liquidando en Nueva York. Es cierto que los avances en la reestructuración de la deuda aceleraron el ingreso de fondos al país (al menos en los primeros meses de 2005), pero la cifra no justifica la medida dado que la economía se está enfriando y no recalentando.
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