Se suma que los monotributistas ya no tienen la tasa más baja en el impuesto, que era de 2,5 por mil y que ahora tributan como cualquier contribuyente, esto es 6 por mil. Pero, además, es menos lo que el público puede tomar a cuenta del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y de Ganancias, que hasta diciembre era de 58 por ciento del impuesto. Esto no producirá más recaudación en el tributo a los débitos y créditos, pero sí generará más ingresos al finalizar el mes en IVA y Ganancias por tener menos descuentos.
El tributo estaría así reaccionando lentamente a la bancarización forzada y podría aportar lo que en algún momento soñó Domingo Cavallo cuando inventó este impuesto, en abril de 2001.
Hay que aclarar que en ese tiempo el tributo tenía una vida útil prometida de sólo 24 meses, que se debía pagar sólo 4 por mil y que el ex ministro de Economía aseguraba que se podría tomar a cuenta totalmente contra IVA y Ganancias.
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