Las negociaciones entre el Mercosur y la UE se encuentran bloqueadas desde octubre pasado, cuando ambas partes fracasaron a la hora de cerrar un acuerdo tras cinco años de discusiones. Mientras los sudamericanos reclaman una reducción sustancial de los subsidios agrícolas para aumentar el acceso a los mercados de la UE de los productos primarios, desde Europa se pide una reducción en los aranceles para las exportaciones industriales, servicios y comunicaciones. En estos dos últimos casos, el principal destinatario de las presiones es Brasil, ya que la Argentina mantiene abiertos ambos mercados.
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