Lo mejor que consiguió el indicador accionario es retornar a una dinámica que pretende engancharse en la estela del dólar, de la que había resultado excluido a lo largo de mayo y una parte de este mes. En estos días, con el cambio de nombres, con el choque de un leve tironeo de demanda y la sequedad extrema del mercado -sobrevendido, de flanco a flancose puso en ritmo y está sumando de una manera entusiasta. Pero el entusiasmo no puede reemplazar a las evidencias. Y las mismas indican que es una nave que ha puesto en marcha motores, pero no logró levar el ancla. Esto es, que pasando las marcas de mervales de térmicos nominales -pesos- a reales, dólares, lo que se ve es un listado clásico de 340 puntos ayer: que está en 85 puntos, dolarizados. Ergo, como se lo podía ver mucho antes...
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Cambios en la delantera, retomó la plaza de Pérez Companc el lugar de locomotora, subiendo 8 por ciento con 2,4 millones de papeles y desplazando a estrellas anteriores, como Siderca -igual bien, con 7 por ciento de alza- y Grupo Galicia, suba de 5 por ciento con casi 4 millones de acciones. Una «gallega», Repsol, se puso en órbita y trepando a 6 por ciento puso a la nómina clásica por encima de la local. El volumen se repartió con 14 millones de pesos para CEDEAR y unos 19 millones de pesosen acciones ordinarias. Mejorando en el mix la participación local, si bien en los términos discretos que impone la iliquidez ambiente. Una fecha de ebulliciones en la City y la Bolsa no se perdió la fiesta. Pero, es cada vez más... de cada vez menos.
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