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El peso, que el año pasado fue una de las monedas más fuertes del mundo frente al dólar, cerró ayer con una caída de 0,49 por ciento, a 9,9520 por dólar.
La caída fue provocada por la turbulencia financiera en Brasil y una advertencia de la Reserva Federal de Estados Unidos sobre riesgos de debilidad en la economía de ese país pese a su decisión de mantener las tasas de interés en su nivel actual.
En lo que va del año, el peso acumula una depreciación de 7,96% frente al dólar, por la debilidad de la economía de Estados Unidos, el mayor socio comercial de México, y afectado también por la profunda caída de la moneda brasileña, el real.
El «corto» es la principal herramienta de política monetaria con la que cuenta el Banco de México y con la que combate presiones inflacionarias a través de limitar la liquidez diaria en el mercado de dinero en un determinado monto. Actualmente el corto es de 300 millones de pesos diarios. La meta del Banco Central es que la inflación no rebase 4,5% al cierre de 2002, comparado con 4,4% del año previo.
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