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19 de octubre 2007 - 00:00

Ministro al fin, Peirano busca plata

La Argentina está con un panorama complicado en lo financiero. Se avecinan vencimientos de deuda importantes y el mercado internacional sigue con problemas. Por ello, tanto o más que el Club de París, el viaje de Peirano a Washington tiene como meta central destrabar desembolsos del BID y del Banco Mundial al país. Con las críticas cruzadas al FMI, no será fácil.

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En su primer día en Washington, el ministro de Economía, Miguel Peirano, emprenderá dos gestiones claves para el panorama financiero de la Argentina. Les pedirá a altos representantes del BID y del Banco Mundial que aceleren desembolsos pendientes por unos u$s 800 millones hasta fin de año y comenzará a esbozar los planes de asistencia crediticia para los próximos años.

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El funcionario llegará hoy, un día después de lo previsto, a la capital estadounidense para participar de la reunión anual del FMI. Pero antes de meterse de lleno en las negociaciones sobre los cambios que se introducirán al funcionamiento del organismo, procurará reducir el rojo que se acumuló este año entre las cancelaciones de deuda y los nuevos desembolsos de las entidades multilaterales.

Las reuniones previstas serán con Pamela Cox, vicepresidenta para América latina del BM, y luego con Luis Alberto Moreno, presidente del BID. Según datos oficiales, el saldo acumulado con ambas entidades es negativo en más de u$s 1.700 millones entre pago de capital e intereses, con su correlato en la caída de reservas internacionales.

Hay varios préstamos aprobados por ambas instituciones, pero todavía están pendientes los respectivos desembolsos. Y en Washington aluden a problemas burocráticos del lado argentino. Por ejemplo, hay un préstamo de u$s 350 millones del BID que tiene como destino la Tesorería, pero que está demorado hace más de un mes. En el gobierno sostienen que los fondos llegarán antes de mediados de noviembre.

Para la Argentina es primordial equilibrar la situación financiera con ambas entidades, sobre todo por las dificultades para conseguir fondos frescos en los mercados para renovar los vencimientos de deuda. De hecho, los desembolsos que aguarda Economía hasta fin de año permitirán cerrar el año financiero.

En los encuentros con Cox y Moreno, el ministro también avanzará sobre cuestiones de más largo plazo, referidas a la negociación de nuevos programas. Con el BID, el nuevo esquema entrará en juego luego de las elecciones presidenciales. El objetivo argentino es conseguir compromisos de financiamiento por unos u$s 6.000 millones para el período 2008-2011. Con el Banco Mundial el programa vence a fines del año próximo. En total, se negociarían nuevos créditos con ambos por alrededor de u$s 10.000 millones.

Tras la cancelación de la deuda con el FMI y los pagos netos efectuados al BID y al Banco Mundial, la Argentina redujo el endeudamiento con organismos de u$s 26.000 millones en 2001 a u$s 14.000 millones en la actualidad. La mayor parte de los futuros créditos será destinada a inversión, en particular en infraestructura. La diferencia con la década pasada es que antes las líneas eran fundamentalmente de «ajuste estructural», o sea que tenían como destino cubrir necesidades financieras (y engrosar reservas), pero sin el compromiso de obras.

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