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"Brasil debe practicar una política fiscal más agresiva, pues del resto, la economía del país va muy bien", declaró Collyns tras reunirse con el ministro de Hacienda, Antonio Palocci.
También sostuvo que el proyecto de presupuesto que elabora el gobierno "se adecua a las condiciones del país".
El enviado consideró que la administración brasileña gestiona la política monetaria "de manera correcta y cautelosa, principalmente ahora, con la reducción lenta de la tasa de interés" de referencia iniciada en setiembre.
"Brasil ha venido demostrando a los mercados su disposición a bajar la inflación, y las exportaciones continúan en óptimo desempeño", elogió.
El gobierno brasileño decidió en marzo pasado no prorrogar un acuerdo stand-by (sujeto a condiciones) por 42.100 millones de dólares, firmado con el FMI en septiembre de 2002 y extendido en diciembre de 2003.
Aun así, Brasil mantiene un superávit fiscal primario (ahorro del gasto público descontando los intereses de la deuda) por encima incluso del 4,25% del PIB acordado con el FMI. Entre enero y agosto este sumó 6,3%.
En julio el Banco Central decidió reembolsar al FMI por adelantado 5.100 millones de dólares de cuotas que vencían entre septiembre de este año y marzo de 2006. Brasil le debe al FMI 20.750 millones de dólares.
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