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El eje central del debate entre radicales y peronistas giró en torno de la pesificación de la deuda de las provincias que pretenden un tratamiento similar al resto de los pasivos con el sistema financiero que incluyeron una fuerte licuación para las grandes empresas. Otros temas en disputa fueron el porcentaje de la recaudación del impuesto al cheque a coparticipar y la situación de las deudas de provincias con los organismos internacionales de crédito, que deben cancelarse en dólares.
La pesificación de las deudas provinciales, tomada sobre una paridad de uno a uno entre el peso y el dólar estadounidense, como reclaman las provincias, en caso de implementarse tendrá un costo fiscal de no menos de $ 16.000 millones, mientras el Ejecutivo ofrece hacerlo con una relación 1,4 a 1, con un costo fiscal de 10.000 millones.
Las reuniones para llegar a un acuerdo entre UCR y PJ comenzaron ayer por la mañana en el Congreso cuando arribaron, en forma imprevista, los gobernadores radicales Roberto Iglesias, José Luis Lizurume y Pablo Verani, para reunirse con los diputados de su partido, quienes ya por el mediodía planteaban que si no hay acuerdo con las provincias no habría sesión.
Poco después la acción se trasladó al despacho del presidente de la Cámara, Eduardo Camaño. Allí se juntaron el presidente de la Cámara, los ministros de Economía de las provincias radicales, Horacio Pernasetti, Jorge Matzkin y Humberto Roggero. Matzkin les explicó a los radicales que no existía ninguna posibilidad de aflojar más los números de la coparticipación, la pesificación de las deudas provinciales uno a uno y mucho menos incluir partidas en el presupuesto. La elocuencia del presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda llegaba a las lágrimas. Justo en medio de las explicaciones llegó un sobre cerrado desde la Secretaría de Hacienda. Se lo enviaba Oscar Lamberto a Matzkin con la última versión del convenio con las provincias para discutirlo con los ministros presentes: «No les podemos dar más nada. No hay cláusula oculta, no hay nada de nada», dijo el pampeano.
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