Iguazú no fue un éxito como China para el presidente Néstor Kirchner. La dureza interna y su vocabulario punzante son rasgos que pone en juego localmente o contra empresarios del exterior. Pero frente a otros mandatarios latinoamericanos se cohíbe, y pierde el país. Al hábil y carismático presidente de Chile, Ricardo Lagos, lo halaga restituyéndole la cuota de exportación de gas. Es agradable quedar bien con un país vecino, pero en esas ventas la Argentina compromete su futuro. En 10/12 años la Argentina se quedará sin gas, agotando las reservas conocidas, y Chile también, porque no tendremos para venderle. Sin embargo, la economía chilena se habrá consolidado mucho más que la nacional cuando ambos necesiten salir a importar el fluido. Lo mismo con Lula de Brasil. Los brasileños terminarán arrancándole a Kirchner el mantenimiento de sus ventas a la Argentina basadas en subsidiar a los exportadores: ya lograron frenar los aranceles en línea blanca y hoy los empresarios privados intentarán negociar un acuerdo voluntario para restringirlas. Esa invasión ya costó el cierre de 17 empresas argentinas en los últimos años. Es grave. El gobierno busca, además, apurar un acuerdo en el sector automotor para llegar a un comercio más equilibrado. Es de esperar que este anuncio no termine diluyéndose también. El mandatario de Uruguay, Jorge Batlle, por su parte, consiguió normalizar el suministro de un gas argentino que, por sus limitaciones, no debería salir del país. Este ceder del presidente argentino con el exterior en cada encuentro lleva a que se sostenga que no tiene políticas elaboradas de mediano y largo plazo. Una de las excepciones era la política energética, pero la está derrumbando.
En esa secretaría confían en que las negociaciones no se prolongarán por mucho tiempo. «Los industriales brasileños saben por su experiencia que es preciso acordar rápido. Siempre es mejor negociar con sus pares argentinos que acogerse a medidas que limitan el ingreso de productos ya que son menos flexibles.» Mientras se esperan avances en todos estos encuentros,