Pero si bien el invierno del año pasado fue más benigno, lo que permitió mayores excedentes de gas, en 2000, que fue muy frío, los días de corte, según los datos de MetroGas, fueron 92, de los cuales sólo 74 pudieron influir en la tarifa.
De todas formas, las distribuidoras de gas creen que, aun cuando este invierno sea más frío que el anterior, las necesidades de cortar el gas a las generadoras eléctricas será mucho menor, debido a la caída del consumo industrial que deja altos excedentes.
En apariencia, los problemas que vienen arrastrando las generadoras en los dos últimos años, unidos a la devaluación, al congelamiento de tarifas y a la morosidad de los grandes clientes, sobre todo las empresas eléctricas provinciales no privatizadas, llevaron a los representantes de la actividad a plantear el riesgo de apagones por no poder comprar combustible, aunque en principio esta posibilidad es remota.
Los problemas de las generadoras ya estaban planteados en la anterior administración, porque las empresas que invirtieron en centrales térmicas de última tecnología se vieron afectadas en los dos últimos años por un precio bajo de la energía mayorista, debido a la mayor generación de las centrales hidroeléctricas, porque hubo muy buena hidraulicidad, y siendo que el precio de esas represas es el más barato del mercado.
Durante la gestión del ex ministro de Infraestructura,
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