Tal como lo había anticipado Ámbito, el viernes pasado, salió finalmente el nuevo billete de $1.000 con la figura del General José de San Martín en su diseño. Mucho se criticó en el mercado este nuevo lanzamiento, porque muchos señalan que nace devaluado, pero hay un dato que hace que este nuevo billete haya nacido ganador: sus atributos de seguridad.
Recordemos que una de las principales críticas que se le hace al nuevo billete es que, tal como opina el economista Federico Glustein, por la inflación, “cuando salió a la calle, posiblemente, el nuevo papel de $1.000 perdió, alrededor de un 40% o más de su valor”.
Asimismo, considera que, “en lugar de duplicar los de $1.000, que en este momento equivale a poco más de u$s2 en el dólar blue (que cerró a $498 este martes), lo ideal hubiera sido implementar papeles de, por lo menos, $5.000 y $10.000”. En consecuencia, señala que se está desperdiciando una gran oportunidad para bajar el costo de guarda y transporte de caudales que tienen los bancos.
No obstante, tal como se dijo, el de San Martin ya vio la luz la semana pasada, en línea con lo que había adelantado el presidente del BCRA, Miguel Pesce a Ámbito, saldrá a la calle ganador por sus elementos de seguridad.
Billete de $1.000: por qué nace ganador
Y es que recibió el reconocimiento como el mejor billete regional de 2023 en el marco de la Conferencia de High Security Printing (Impresión de Alta Seguridad), que se realizó hace algunos meses en Chile.
Se trata de un encuentro anual latinoamericano en el que se premian las categorías billete regional del año y documento de identidad del año. El premio regional “Billete del año” reconoce los logros destacados en el diseño, la sofisticación técnica y la seguridad de un billete. Además, el criterio de evaluación combina el arte visual la relevancia del diseño general y el simbolismo puesto en reflejar la herencia cultural del país emisor.
En ese marco, nuestro nuevo papel monetario recibió el primer puesto, seguido por el $5.000 de Guayana. En tanto que se reconoció, también, la nueva serie de dólares lanzada por el gobierno de Barbados.
Es importante recordar que, para constatar si un billete es de curso legal, se deben tener en cuenta las medidas de seguridad que implementan en conjunto Casa de Moneda y BCRA y, entre las principales que se recomienda implementar, están:
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La marca de agua, que se puede observar mirando el billete al trasluz.
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Tinta de variabilidad óptica: una tinta con partículas que dan un efecto óptico de variación de color cuando cambia la luz.
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Hilo de seguridad: sucesión de segmentos plateados en la que se puede leer “BCRA”.
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Impresión calcográfica: que es un relieve perceptible al tacto.
El valor cultural del billete de San Martín
Por otro lado, el economista Pablo Ferrari destaca que es importante su salida también en términos culturales porque apunta que es esencial que este objeto dinerario de circulación porte un símbolo social que representa soberanía, como lo es la imagen de San Martín.
“En contraste, es importante recordar que el gobierno anterior eliminó personajes históricos y los reemplazó por animales, desplazando la subjetividad hacia un espacio geográfico desprovisto de representación y contenido social, político e histórico”, resalta.
Así, más allá de los cuestionamientos a su emisión, el billete de $1.000 en homenaje a San Martín se trata de un diseño que garantiza buenas medidas de seguridad para evitar su falsificación, que mantendrá los colores que tiene en la actualidad el del hornero (el actual de $1.000), lo que ayuda a su identificación por parte de los usuarios, y con un valor simbólico muy importante para la actual gestión de gobierno, que hizo de la vuelta de los próceres una bandera importante de defensa de los valores soberanos locales.
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