Obama tiene una dura misión: tratar de regular el sistenma financiero más grande del mundo.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, instó el sábado a los senadores a resistir la presión para debilitar un proyecto de reforma al sistema financiero y pidió nuevamente crear un organismo independiente que ayude a evitar otra crisis en Wall Street.
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Mientras la reforma de salud se acerca a una votación clave en la Cámara de Representantes el domingo, Obama usó su discurso semanal por radio e internet para destacar lo que se ha convertido en su próxima prioridad doméstica: modificar las reglas que gobiernan el sistema financiero del país.
Obama, quien responsabiliza a la regulación flexible por ayudar a propagar la crisis financiera estadounidense, impulsó un proyecto de ley definido por el senador Chris Dodd, que se espera empiece a ser debatido el lunes en la Comisión de Banca del Senado.
"Nadie niega que se necesita una reforma. Así que la pregunta que tenemos que responder es muy simple: ¿Aprenderemos de esta crisis o nos condenaremos a repetirla?", expresó. "Eso es lo que está en juego", dijo.
El proyecto, que daría a la Reserva Federal poder para disolver firmas que podrían amenazar la estabilidad del sistema financiero en caso de sufrir problemas serios, enfrenta un camino bastante tranquilo a nivel de comisión, donde los demócratas tienen votos suficientes para aprobar la medida sin el respaldo republicano.
Pero una vez que avance al pleno del Senado, la aritmética cambia, pues allí los demócratas de Obama sólo controlan 59 de los 60 votos que serán necesarios para superar obstáculos de procedimiento que probablemente serán presentados por los republicanos.
Bloqueos
Obama instó a los republicanos que han trabajado con Dodd en versiones anteriores del proyecto a que consideren su decisión de alejarse de la medida, y responsabilizó a la banca y a otros grupos de presión de firmas financieras por intentar bloquear la reforma.
"Exhorto a los legisladores del Senado que apoyan estas reformas a que se mantengan fuertes, que resistan la presión de quienes buscan preservar el status quo, que defiendan a sus electorados y a su país", dijo el mandatario.
Bajo el proyecto de Dodd, la Fed -el banco central de Estados Unidos- obtendría más autoridad sobre las mayores compañías bancarias de la nación y acogería un nuevo organismo de supervisión del consumo.
Esta nueva entidad tendría control sobre negocios relacionados con préstamos hipotecarios y algunas grandes compañías financieras no bancarias, como las aseguradoras.
Obama ha transformado la independencia de la agencia de consumo en una alta prioridad. "No aceptaré ningún intento para minar la independencia de esta agencia", comentó.
El presidente se ha reconocido como un "defensor enérgico" del libre mercado y respaldó tener un sector financiero dinámico para dar préstamos a empresas y ciudadanos.
"Pero lo que hemos visto durante los últimos dos años es que sin reglas claras y razonables para controlar los abusos y proteger a las familias, los mercados no funcionan con libertad", explicó.
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