Fueron peores que lo previsto los datos conocidos ayer sobre la inflación de abril. Si bien el costo de vida aumentó 10,4% en línea con lo anticipado por el ministro Roberto Lavagna, el índice mayorista creció 19,7% y, en lo que va del año, acumula 60,7% de suba. Es preocupante, ya que la variación de los precios al por mayor se traslada en meses siguientes a los del consumidor. Además, hasta el momento, no se vio reflejado el impacto de la suba acumulada de 220% del dólar en las tarifas de servicios públicos, aún pendiente de negociación. Por eso es que el panorama para los próximos meses se torna aun más complicado para el gobierno. La de abril fue la suba mensual en precios más alta de los últimos 11 años, y la mayor parte se explica por el aumento registrado en alimentos y bebidas. Ahora, en cuatro meses, el costo de vida muestra un incremento de 21,1%. Pero las consecuencias de los datos conocidos ayer van más allá: hay deudas de empresas que, si bien fueron pesificadas, ajustan por el CER o la inflación pasada y, a partir de ahora, empezarán a sufrir el aumento por esa indexación. Lo mismo sucede con algunos contratos privados. Más allá de la suba del dólar, lo cierto es que aún no se ve un esfuerzo del gobierno por no emitir dinero -debe equilibrar gastos con ingresos-, y el Banco Central, además, ya tiene el programa monetario del año excedido.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
No sólo se trata del nivel de aumento mensual más alto de los últimos once años que registra el Indice de Precios al Consumidor (IPC), sino que, además, la meta estimada por el gobierno en el presupuesto (de apenas 14%) terminó de quedar totalmente desbordada por la realidad.
Es el cuarto mes consecutivo que los precios suben y en forma creciente: 2,3% fue la inflación de enero, 3,1% en febrero, 4% en marzo y 10,4% la de abril. Siquiera la feroz recesión por la que atraviesa el país fue suficiente para frenar el ajuste de los precios, que si bien ya toma magnitudes siderales, todavía refleja apenas una pequeña parte de la devaluación. Además, hay que tener en cuenta que prácticamente todo el ajuste de precios hasta el momento se realizó en el sector de bienes que subieron 37,3% en los cuatro primeros meses del año, pero representan sólo la mitad (53%) de la canasta que compone el índice de precios. Aún resta saber qué pasará con el sector servicios: explican 47% restante de la canasta que compone el IPC y, hasta ahora, apenas realizaron un muy pequeño ajuste alcanzando una suba de 3,6% en cuatro meses. Esta escasa suba se debe en buena parte al congelamiento de tarifas de los servicios públicos, y resta saber qué dinámica van a tomar éstos en los próximos meses.
Por su parte, los precios mayoristas crecieron 19,7% en abril y acumulan un aumento de 60,7% en el año. Esta suba, además de ser una amenaza para la inflación minorista de los próximos meses, refleja la pérdida del poder adquisitivo de los sectores de menores recursos: es que este indicador está compuesto fundamentalmente por bienes que explican casi 80% de la canasta de consumo de los sectores más pobres de la población. También el costo de la construcción se mantuvo en línea con la tendencia creciente del resto de los indicadores, y creció 6,5% en el mes y 20,6 por ciento en lo que va del año.
Las cifras fueron difundidas ayer por el Ministerio de Economía, y no hacen más que sincerar el grado de descontrol que existe en la economía desde que el gobierno de Eduardo Duhalde decidió poner fin a la convertibilidad. De hecho, con un dólar que cerró ayer a $ 3,2 y, por lo tanto, desde enero subió 220% contra el peso, hasta ahora, el traslado a precios de ese incremento en el valor de la divisa norteamericana apenas llega a 10%.
La de los precios minoristas es la suba mensual más importante que se produce desde marzo de 1991, cuando los precios apuntaron un crecimiento de 11%, poco antes de que la Argentina implementara el sistema de convertibilidad. Durante ese año, el aumento de precios trepó a 171,7% anual, después de 2.314% de aumento que tuvieron los precios con la hiperinflación de 1990.
Todos los rubros que integran el índice de precios crecieron en abril. Las mayores alzas se anotaron en indumentaria (21,7%), atención médica (14,5%); equipo y mantenimiento del hogar (13,4%); alimentos y bebidas (13,2%), y bienes y servicios varios (11%). En el índice desagregado, sólo hubo dos rubros que registraron caídas: 0,1% cayeron los precios de los servicios y 0,3% los alquileres de viviendas. Para el cuatrimestre, las principales subas por grandes rubros ocurrieron en indumentaria (30,4%), equipamiento y mantenimiento del hogar (35%), alimentos y bebidas (26,5%), atención médica (21,2%) y transporte y comunicaciones (15,5%).
Asimismo, durante el primer cuatrimestre del año, las alzas de precios más fuertes correspondieron al aceite de maíz, que subió 135,7%, harina de trigo común (121,6%), pañales descartables (103%) y puré de tomate (94,7%).
Por su parte, la directora de Precios del INDEC, Graciela Bevacqua, aseguró que la inflación de mayo tendrá «un arrastre» de 3% promedio.
Dejá tu comentario