Nuevamente hay riesgo de un paro petrolero porque la Federación de Trabajadores Privados decidió esta semana el estado de alerta y movilización y hoy se reúne la asamblea de delegados, que podría disponer una huelga para los próximos días, en demanda de una mejora salarial de 30%.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La Federación nuclea a los trabajadores de las refinerías, gas licuado y extracción de petróleo y gas. Sin embargo, los dirigentes que representan a la última actividad, conocidos como el bloque patagónico dentro de la entidad, fueron los más conflictivos en los últimos años, pero no participarían de la asamblea de hoy, y continuarían negociando con las empresas.
Este bloque protagonizó en noviembre la última medida de fuerza, tras la cual obtuvieron una ley nacional específica para los asalariados dedicados a la actividad petrolera que los exime de pagar el Impuesto a las Ganancias en los importes que corresponden a rubros adicionales al salario, como las horas extras, vales de comida y viáticos.
La posibilidad de medidas de fuerza repercutió rápidamente en Chile, donde se teme que haya un nuevo corte del suministro de gas, como ocurrió en noviembre, cuando los petroleros tomaron el yacimiento Loma de La Lata en Neuquén, obligando a parar el bombeo para extraer el gas.
«Estamos ingresando en zona de paro», dijo ayer el secretario gremial de la Federación, Alberto Roberti, en declaraciones radiales. Pero fuentes vinculadas al neuquino Guillermo Pereyra aseguraron anoche que no responderán a la convocatoria.
En apariencia, dentro de la Federación se está jugando una fuerte interna con vistas a elecciones que están muy próximas y que acentuarían las diferencias.
El bloque patagónico afirma que 80% de los asalariados le corresponden, mientras el resto de la Federación representa a trabajadores de las refinerías de Campana, San Lorenzo y Mendoza.
Dejá tu comentario