La lenta marcha de los planes federales de vivienda genera especial preocupación entre los gobernadores, conscientes de que las promesas incumplidas en esta materia tienen correlato directo en malestar social y pérdidas de votos.
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Pese a los obligados gestos de aprobación que a nivel público suelen mostrar en general los mandatarios, son en rigor ostensibles las demoras en la ejecución de los denominados Planes Federales de Vivienda I y II, iniciativas que lleva adelante el Ministerio de Planificación Federal.
Según datos que se conocieron este fin de semana, el primero de los planes, anunciado en 2004, prometía cerca de 120 mil viviendas en todo el país, pero sólo logró avanzar hasta el momento en cerca de 50%.
Las segundas partes, en tanto, nuncafueron buenas: una ínfima porción (menos de 2%) de las 300 mil viviendas pregonadas en 2005 lograron ver finalmente la luz, mientras que cerca de 15% de ese paquete de viviendas se encuentra a la espera de recibir el dinero para ser construidas.
En rojo
En Córdoba, por ejemplo, esas demoras dibujan un rojo en envío de remesas por cerca de $ 120 millones. El gobernador Juan Schiaretti fue uno de los caciques provinciales que se atrevió a elevar la correspondiente queja a Nación.
Sin embargo, precisamente, este malestar que exudan en voz alta los gobernadores críticos -y la preocupación que por lo bajo admiten los ejecutivos alineados con el oficialismo-terminó desdibujándose la semana pasada en la ciudad chaqueña de Resistencia, en el marco de la reunión del Consejo Nacional de la Vivienda.
Cuestión de estrategia obligada -el que critica públicamente paga las consecuencias en retaceos de recursos-: en esa cumbre se aprobó un documento de apoyo al Programa Nacional de Redistribución Social de Cristina de Kirchner, que promete asignar 20% de lo recaudado por las polémicas retenciones móviles a la construcción de viviendas.
En la plaza, el anfitrión fue el alineado Jorge Capitanich, quien se encolumnó sin dilaciones detrás de la Presidente frente a la protesta del campo y que festeja una andanada de anuncios de obra pública y de viviendas para su tradicionalmente rezagado distrito.
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