El desplome de las tasas que se registró desde principios de 2008 estaría llegando a su fin. Tanto en el sistema financiero como en el Banco Central, vaticinan que ya desde el arranque de marzo (es decir, la semana que viene) se producirá un rebote en el costo del dinero desde los pisos alcanzados durante febrero.
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El caso más notable es el de la Badlar, es decir, el costo que pagan los bancos por captar depósitos mayoristas (superiores al millón de pesos). Luego de tocar un máximo de casi 14% anual durante diciembre, se produjo un abrupto descenso y actualmente oscila entre 8% y 8,25% anual.
Pero también la tasa interbancaria (call money) debería presentar un repunte. Durante febrero llegó a valores insólitamente bajos de 5,5% y se estabilizó en torno a 8%. Sin embargo, también se aguarda un repunte a niveles más cercanos a 9,5%.
La escalada de Badlar en la última parte del año pasado coincidió con la fuga de capitales (y también de depósitos) que se produjo entre agosto y octubre de 2007, totalizando los u$s 5.000 millones. Para volver a capturar esos fondos, los bancos definieron agresivos aumentos en las tasas. Finalmente, consiguieron el objetivo y aquella reducción quedó atrás.
Un fenómeno particular que se dio en este tiempo es que la tasa que pagan los bancos a los grandes depositantes quedó por debajo de lo que se remunera al pequeño ahorrista (entre 9% y 9,5% anual en pesos en promedio para un depósito a 30 días).
Ahora, esta situación debería darse vuelta. Se estima que la Badlar volverá a ubicarse en niveles que oscilaránmás cerca de 10 por ciento que de los valores actuales.
Liquidez
La explicación es que los bancos ya cumplieron con la integración de liquidez que precisaban para el período trimestral diciembre-febrero, tal como fue definido en su momento por el Central.
«Como los bancos sobreintegraron esa exigencia en el arranque de 2008 para cubrirse, ahora tienen dinero de sobra y por eso redujeron tanto las tasas», explica el gerente financiero de una entidad local. En marzo, en tanto, deberán recomponer sus necesidades de liquidez para el período que se avecina. Además, desde el punto de vista estacional se produce un repunte en el otorgamiento de créditos y esto también debería elevar el costo del dinero, al menos para aquellos bancos que salgan con mayor agresividad.
La Badlar es la principal tasa de referencia para el sistema financiero. De hecho, se trata del mecanismo de ajuste de los créditos con tasa variable. El Central la utiliza para colocar títulos a plazos mayores de un año (Nobac).
La violenta reducción de esta variable motivó, incluso, la presión del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, para que los bancos reduzcan las tasas, ante el menor costo del fondeo. Sin embargo, hasta ahora no se produjeron avances significativos.
La explicación de los bancos es que si bien es cierto que les bajó el costo de financiación, los depósitos continúan siendo de muy corto plazo.
Por lo tanto, no pueden comprometer préstamos a tasa fija ni a largo plazo para el sector productivo, ya que deben cubrirse de este descalce de plazos.
El Central anunció, por su parte, la implementación de un esquema de swap (o canje de activos) para que los bancos pudieran cubrirse, en particular, transformando los créditos otorgados a tasa variable por otros a tasa fija. Sin embargo, aún se duda respecto del éxito de esta iniciativa.
La otra inquietud del mercado es que, aun con el repunte que se espera para las próximas semanas, las tasas del mercado local siguen muy por debajo de los verdaderos niveles de inflación, estimados en alrededor de 20% anual. Semejante diferencia podría generar un mayor recalentamiento a través de la política monetaria y, finalmente, darle aún más impulso a la ya elevada inflación.
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