Nadie puede asegurar que reduciendo el IVA los precios vayan a bajar. Es una ingenuidad.
Lo que sí va a bajar es la recaudación.
La Argentina necesita una reforma fiscal inteligente y de largo plazo. Una reforma estructural que genere la percepción de que estamos ante un cambio perdurable. Bajar los impuestos hoy y subirlos en dos meses no generará confianza.
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