Mirando hacia atrás, cuesta recordar alguna elección de "midterm" (únicamentelegislativa) que haya suscitado tantas expectativas como la que se está realizando en estas horas. Lo que se encuentra en juego no es, como se podría creer, "la gobernabilidad" de los próximos años de Bush o, como sugieren las propagandas políticas, la cuestión iraquí, el aborto, el matrimonio homosexual, los impuestos (aunque cueste creerlo, el tema económico es de los que menos pesan), etc., sino algo de más largo plazo: el perfil de los candidatos presidenciales para 2009. Es que cualquiera sea el resultado, los republicanos perderán su "mayoría automática", lo que les hará imposible "pasar" por el Congreso cualquier resolución radical. Todo esto el mercado lo sabe y es ello -más que nada- lo que explica por qué el Dow se da "el lujo" de trepar 1% hasta 12.105,55 puntos un día antes de que se resuelva la incógnita de los comicios.
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Claro que si queremos buscar argumentos puntuales para entender la suba, los tenemos: la compra de Kos Pharmaceutical por Abbott Labs. (u$s 3700 millones), la venta de la hotelera Four Seasons (también en u$s 3700 millones) a un heterogéneo grupo de inversores que incluyó al príncipe saudita Alwaleed Bin Talal y a Bill Gates, los anuncios de que Vivendi rechazaba una oferta de compra de u$s 50.000 millones por KKK y que Bain Capital y otros privatizarán OSI Restaurant Partners esperando levantar u$s 3.200 millones (estos anuncios no son del todo sorprendentes, ya que la semana pasada los grupos de inversión anunciaron disponer de un monto récord en cash de 178.000 millones de dólares), la noticia que American Express está por lanzar una tarjeta de crédito en China, alguna "sugerencia" desde la Fed acerca de lo fuerte que está la economía, etcétera. Algún viejo cínico diría que hubo mucha y de la buena (noticia), tanta que hasta condenaron a Saddam Hussein pocas horas antes de las elecciones.
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