La Argentina asume hoy políticas dirigistas, al revés de muchos países en el mundo, y una preocupante actitud de aislamiento internacional. Eso no se advierte en plenitud porque el boom de las materias primas en el mundo -soja, trigo y maíz- todo lo oculta. Cuestiones serias como que el país esté ubicado en el puesto 108 del ranking de libertad económica pueden pasar así desapercibidas. También que Kenia, Nigeria, Uganda y Pakistán estén más abiertos al mundo y, por ende, por encima en dicho ranking. La contracara es Chile, del que, lamentablemente, pese a la vecindad no hay contagio alguno de sus políticas. El país trasandino ya supera en ese rubro a Suiza y al Reino Unido. También el aislamiento queda al descubierto con la ausencia oficial al Foro Económico de Davos. Nunca Néstor Kirchner amagó siquiera con asistir y tampoco lo harán su esposa ni ningún representante del gobierno. Seguramente estaría más a gusto en la cumbre paralela que se efectúa en Porto Alegre con adeptos al populismo y a la lucha contra la globalización. A Davos asisten líderes de todo el mundo, independientemente de gustos políticos, izquierdas o derechas. Igual la Argentina hoy está fuera del radar de los grandes inversores, algo que tapa y esconde el actual boom de la soja.
La Argentina ocupó el puesto 108 del ranking de libertad económica entre 157 países. Con sólo 55% de su economía abierta, es considerado menos confiable para invertir que países como Nigeria, Paquistán, Kenia o Uganda. Se encuentra por debajo del promedio mundial e incluso del continente americano, en un nivel que se encuadra en «país casi cerrado».
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Según el último informe de The Heriteage Foundation, «el único dato económicamente favorable para la Argentina es que tiene un relativamente pequeño Estado en término de gastos.
Aunque los derechos de propiedad, la libertad laboral y la persecución a la corrupción es baja, lo más problemático es la libertad financiera. La crisis por la deuda externa no está resuelta y el mercado de capitales local no está saneado. La interferencia política junto con un ineficiente sistema judicial que obstaculiza a los inversores extranjeros y las obstrucciones oficiales al debido proceso hacen preferibles a las cortes internacionales que a la argentina».
Primer puesto
En el ranking (en el que cuanto más alto es el puntaje menor es el nivel de interferencia del gobierno en la economía), el primer puesto está ocupado por Hong Kong (90,3%). Ese país fue designado como el más libre del mundo por 14º año consecutivo. Lo siguieron Singapur, Irlanda y Australia.
Entre los latinoamericanos, Chile fue designada la nación más libre, en octavo lugar de la lista mundial, por delante de Suiza y el Reino Unido.
Monopolios
La elección de Hong Kong en el primer lugar del ranking está igualmente empañada con críticas de que su economía está dominada por monopolios y carteles controlados por familias que no sólo controlan los precios de productos específicos, sino que también bloquean a sus competidores el acceso al mercado.
Cuba y Corea del Norte permanecen al final de la lista.
En cuanto a la Argentina, país que consideran con impuestos altos, los datos más importantes son:
La libertad para empezar, operar y cerrar negocios está relativamente protegida, aunque continúa habiendo poca transparencia. Comenzar un negocio lleva en promedio 31 días, cuando el promedio mundial es 43. Obtener una licencia requiere más del promedio de 19 trámites y 234 días.
Las barreras implementadas para proteger a las industrias locales y mantener controlados los precios incluyen impuestos para importar y exportar, subsidios y reglas sanitarias restrictivas.
Los gastos del gobierno son moderados. En el último año, el gobierno gastó el equivalente a 25,2% del PBI. El rol del Estado en la economía está creciendo y la debilidad presupuestaria estructural persiste.
La inflación es relativamente alta, cercana a 10% desde 2004. El control de precios del gobierno en numerosos bienes y servicios incluye la electricidad, agua, transporte y teléfono. Hay acuerdos de precios con productores y comerciantes. Un 15% adicional se descontó de la libertad monetaria en el país por esa distorsión de precios.
Inversiones extranjeras están prohibidas en algunos sectores y restringida en otros. Pero el principal problema está relacionado con la incertidumbre de créditos, contratos y derechos a la propiedad. El movimiento de capitales tiene restricciones y la repatriación está sujeta a controles.
La Justicia es notablemente lenta, ineficiente y corrupta. Algunos inversores extranjeros recurrieron al arbitraje internacional. Una importante violación a los derechos de la propiedad son los «piquetes», con los que manifestantes causan grandes pérdidas. La piratería está creciendo.
El mercado laboral argentino opera bajo regulaciones restrictivas que perjudican la creación de empleo y a la productividad. Despedir a un trabajador puede ser costoso.
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