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16 de marzo 2005 - 00:00

Penoso

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Si Pedro Pou intervenía un banco, precipitaba su caída. Si le daba «aire», a la espera de que se recupere, arriesgaba consecuencias a depositantes. El momento justo de intervenir en épocas de crisis es una hazaña que necesita la frialdad y el golpe exacto de un tallador de diamantes. Igual, siempre le harán juicio al presidente del Banco Central los accionistas, porque dirán que se precipitó al cerrarlo; y otros, los depositantes, por no haberlo hecho antes. Así, siempre terminan en juicios.

Un experto de la magnitud de Pedro Pou, entonces, irá a juicio oral por una Justicia incapaz de entender estas situaciones, protegidas en otros países. La Corte Suprema actual, de tendencia y mayoría kirchnerista, agregó el factor ideológico y le rechazó ayer un recurso. La izquierda criolla -siempre enceguecida por silenciar a hombres defensores de la libre empresa, la iniciativa privada y el no estatismotambién, como era de esperar, se ensañó con un economista como Pou. Esta Corte satisface, obviamente, las expectativas del centroizquierda. Para colmo, lo mandan a juicio junto con Aldo Dadone, que presidió el Banco Nación y está implicado en actos delictivos comprobados, como el del IBM en esa institución. Las acusaciones vinieron de un banco de escasa seriedad y casi desconocido que funcionó en el pasado, Medefín, de Daniel Cardoni, José López Mañán y otros. Penoso.

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