7 de marzo 2002 - 00:00

Permitirían al campo vender saldos de IVA

Es por la reimplantación de la retenciones al sector agropecuario. Se reconoce que es aún mayor el impacto negativo que tendría la propuesta inicial de bajar el IVA a 10,5%, ahora también a los granos.

Aunque la reimplantación de las retenciones golpeó con fuerza en el sector agropecuario, en voz baja se reconoce que es mayor aún el impacto negativo que tendría la propuesta oficial de bajar el IVA a 10,5%, ahora también a los granos.

Según fuentes de Economía, la evasión en este sector ronda los u$s 400 millones (alrededor de 25% de la previsión de ingresos fiscales por esta operatoria) y, sin duda, la rebaja de la alícuota representará un beneficio para el Estado que, desde hace años, viene devolviendo por exportaciones más de lo que recauda.

• Beneficio

Al mismo tiempo, le disminuirían sensiblemente los niveles de evasión, aunque no por mejora de la recaudación, sino simplemente por disminución del porcentaje a pagar. También representaría un beneficio para los propios exportadores, que tendrán mucho menor monto para recuperar. Sin embargo, la ecuación arroja resultados muy distintos para los productores. En este caso, si bien algunas versiones del equipo que comanda Jorge Remes Lenicov indican que la rebaja sería pareja, es decir, para las ventas de la producción, y también para las compras (insumos, combustibles, etc.), tal posibilidad no fue considerada por los técnicos del Banco Central consul-tados.

De hecho, sería impracticable, ya que no es factible independizar la cascada que se genera, por ejemplo, en un tractor o en un vehículo con todos los proveedores de las distintas partes o, en el caso del combustible, con la separación por destino: si es para producción o para uso propio. Esto determinaría entonces que, al vender, el productor tendrá un IVA de 10,5%, mientras que al comprar sus insumos seguirá pagando 21%, lo que genera-rá un crédito que, por experiencias previas, es de difícil o imposible compensación, lo que, efectivamente, lo transformaría entonces en un impuesto más.

Algunas versiones en la órbita oficial indican, sin embargo, que tales montos se podrán utilizar para el pago de impuestos (hasta ahora, sólo se lo acepta para alguno nacional como Ganancias), mien-tras que si hubiera saldo, éste podría ser «transado», es decir, negociado, lo cual implicaría toda una novedad sobre lo que se conoce, ya que tal posibilidad estuvo taxativamente prohibida hasta ahora. En este caso, los empresarios del sector ya descartan que tal negociación llevaría implícita una quita por parte del comprador, aunque reconocen que así podrían achicar montos que de otra forma constituirían un crédito inmovilizado que ya comienzan a llamar el «impuesto a la venta». Todo esto, sin embargo, recién se podrá saber cuando el Congreso se expida sobre la propuesta oficial.

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