El gobierno norteamericano no esperó ni un día tras el acuerdo con el FMI para presionar a Kirchner y exigir que encauce la negociación con los acreedores privados. Lo hizo ayer un alto funcionario del Tesoro durante una audiencia en el Senado de EE.UU. para tratar el caso argentino. Ratificaron el apoyo al país, pero advirtieron que resulta esencial avanzar en el tema de a deuda. Se habló, además, de las reformas pendientes en todas las áreas de la economía.
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«El proceso de negociación necesita construir una confianza mutua y permitir a los acreedores información real sobre el diseño de la oferta», dijo ayer el funcionario al analizar el caso argentino.
Destacó que la Argentina logrógrandes progresos en lo que respecta a sus políticas fiscales y monetarias, pero sin embargo, «sigue siendo imprescindible que la Argentina logre progresos en la reestructuración de su deuda con los acreedores privados».
Los Estados Unidos, insistió Quarles, «han sido enérgicos defensores del acuerdo del FMI con la Argentina para estos fines» y seguirá «colaborando con la Argentina y el Fondo Monetario» para que se cumpla ese pacto.
Pese al buen desempeño de la economía argentina, advirtió que «ha habido atrasos en otorgar a los bancos las compensaciones acordadas por las acciones adoptadas por el gobierno durante la crisis». «El crédito bancario sigue estando extremadamente deprimido», y el progreso de las negociaciones con el Banco Mundial para realizar reformas al sector de servicios públicos «también ha sido lento, aunque el gobierno argentino acordó recientemente subir las tarifas de electricidad y gas por primera vez desde la crisis», lamentó.
«El actual programa con el FMI provee a la Argentina un marco para elevar los estándares de vida de su gente y avanzar más allá del pasado, hacia un futuro próspero», sostuvo el funcionario ante los legisladores.
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