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Según esta óptica, una suba de 52% en la cotización del petróleo, «no es el origen del problema, sino el nivel de la devaluación e imposibilidad de trasladarla al público por la caída de la demanda».
Desde la devaluación, el gasoil subió 110% y las naftas 70%, sin considerar subas de impuestos. Pero según los datos que manejan las petroleras, un litro de gasoil importado y nacionalizado con el pago de todos los impuestos cuesta hoy 1,34 peso, sin gastos administrativos ni de marketing, y sin margen para el que haga el negocio. En tanto, el precio más alto de ese combustible en el mercado interno es hoy de 1,27 peso por litro, incluyendo el margen de la estación de servicio.
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