Enrique Iglesias, ex titular del BID, y Francisco Luzón, director de la división América del Grupo Santander, durante el seminario que se realiza en España.
Santander - Francisco Luzón, director general de la división América del Grupo Santander, abogó ayer para que en el camino hacia el desarrollo de América latina no importen sólo los fines macroeconómicos, sino también la calidad de las políticas y las instituciones. Y llamó a un pacto entre el sector público y el privado para avanzar en el proceso de bancarización.
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«La incertidumbre también nos ha afectado a los bancos que operamos en la región. Y en ocasiones de forma dramática. En los meses que siguieron a la crisis argentina de 2001 y a las turbulencias que atravesó la economía brasileña, el Santander -año sobre año- perdió alrededor de 37% de su valor de mercado, un porcentaje sustancialmente mayor que cualquier estimación racional sobre el impacto neto que aquellos acontecimientos podían tener sobre nuestra rentabilidado solvencia», fue el lamento de Luzón en la apertura del seminario organizado por el Grupo Santander.
Sin embargo, destacó que «la grandeza de una institución también se mide por su capacidad de compromiso con los países cuando éstos afrontan tiempos difíciles». El estratega financiero también exhortó a la celebración de un pacto públicoprivado para lograr avanzar en los procesos de bancarización. Luzón reclamó que las autoridades de los países latinos impulsen los cambios legislativos para reforzar el imperio de la ley, asegurar los derechos de los acreedores y de los consumidores de productos y servicios bancarios, moderar la sobrerregulación burocrática y reducir las cargas fiscales que, según su opinión, hoy gravitan sobre los sistemas bancarios. También mencionó la necesidad de un «compromiso de los bancos para que revisen sus modelos de negocios y así reforzar sus canales de distribución para crear nuevos productos que atiendan a una base de clientela que a medio plazo debería ser el doble de la actual».
Prioridad
Consideró, además, prioritario que el continente adoptase una clara e identificable estrategia de integración continental: «El sueño bolivariano de la unidad hoy se llama integración económica, y buena parte de la prosperidad y de la estabilidad del continente dependerá de que Latinoamérica encuentre una fórmula de integración equilibrada y aceptable para todos los países. Sólo así podremos aspirar a permanecer en los radares de la economía global». Además, el directivo del Santander se explayó sobre uno de los temas que más interesó a Roberto Lavagna, también presente en el seminario (ver nota aparte). Advirtió Luzón sobre el movimiento pendular del paradigma de la excelencia macroeconómica. «Por poner sólo un ejemplo, hemos pasado desde la defensa sin complejos de los tipos de cambio fijos a la apuesta sin vacilaciones por los regímenes de tipo de cambio flotante. También hemos sido testigos de 'sudden stops' ( freno súbito) en las entradas de capital y hemos padecido sus secuelas: las crisis cambiarias y financieras de 2001 y 2002", ejemplificó.
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