La plaza quedó envuelta en una atmósfera de flojedad, condicionando seriamente el remate semanal y la primera etapa de junio. De alguna forma, respondiendo a lo que podía suponerse: que, debido a ciertos temas de fondo, la tónica dejaría lo inexpresivo y para producir saltos marcados, en función de las señales que le lleguen. Ahora, adversas.
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