Pese a la expectativa generada por el comienzo del mecanismo para comprar bienes registrables con plazos fijos, fueron muy pocas ayer las operaciones que se pudieron concretar. No hubo colas en los bancos, sólo algunas consultas más que lo habitual.
La mayor parte del público se acercó a las entidades para conocer detalles para la adquisición de inmuebles. También hubo interés para cancelar anticipadamente créditos tomados con el mismo banco en el que se encuentra el depósito. En menor cantidad, se produjeron consultas para la compra de automóviles. Más allá de esto, el día estuvo marcado por una gran confusión. En las inmobiliarias y en las concesionarias responsabilizaron a los bancos por su reticencia a entregar los certificados cancelatorios. Esto, según los empresarios de los dos sectores, está desalentando a la gente a realizar compras. En tanto, en los bancos se aseguraba ayer que todo estaba listo para poder operar con normalidad y, en todo caso, lo que faltaba eran clientes. Lo cierto es que tanto los vendedores de autos como los de casas o departamentos creen que no aumentarán fuerte las ventas.
Todas las entidades consultadas coincidieron en que
• la (todavía) ignorancia de los clientes respecto de cómo funciona el nuevo sistema; • la expectativa (sobre todo entre los depositantes más sofisticados) que habían generado los anuncios que formularía el ministro
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