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Pou consideró en su presentación que la idea de crear una banca offshore «no tiene sentido» porque se trata de una iniciativa «muy pobre» para reconstruir el sistema financiero.
Sin embargo, Rodríguez aseguró que «no permitirla es restringir el libre comercio. Y genera más desigualdad, porque los ricos pueden llevar la plata afuera, pero los pobres no». Y agregó: «De permitirse esta operatoria habría más competencia en el sistema financiero».
Pero enseguida llegó la reacción del Banco Central: «En los últimos diez años se permitió enviar dinero al exterior, no había restricciones», concluyendo -con ironía-que la gente «podía ir al Banco General de Negocios o al Velox y realizar giros al exterior libremente». Ambos bancos fueron suspendidos por irregularidades en los últimos dos meses.
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