La sequía que afecta a gran parte del país agrícola y golpea fuerte en el sur bonaerense y el sur de Córdoba provocaría una caída de 10% en la siembra de trigo (y eso sin contabilizar el impacto en el resto de los granos). La superficie destinada al cultivo sería la menor de los últimos cinco años. El campo perdería 225 millones de dólares de su potencial producción. Hoy todo cuanto sucede con los granos tiene doble importancia por su impacto en las cuentas públicas. Con retenciones a las exportaciones que llegan a 23,5% en el caso de la soja, el equipo económico depende de cuanto acontece con el campo para mantener el superávit. La sequía muestra cuán vulnerable es hoy la economía a factores inesperados. Igualmente, los campos no quedan vacíos. Aquellas explotaciones que no hicieron trigo por la seca se volcarán a soja o girasol, oleaginosas de mayor valor que permitirán compensar las pérdidas. También al gobierno, que no mermaría sus ingresos porque apenas 1 millón de toneladas más de soja ya le generaría un ingreso superior vía retenciones. Un elemento adicional para tener en cuenta: esta sequía tiene efecto negativo también sobre la ganadería ya que faltan pasturas y se puede complicar la terminación de hacienda en los próximos meses.
Las lluvias registradas en Buenos Aires fueron insuficientes y si la seca se mantiene, podría reducirse más el recorte de la siembra de trigo en el país.
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Si se calcula un rendimiento de 4.500 kilos por hectárea, podría decirse que la Informate más
No obstante, los campos no quedan inactivos y cualquier aumento en soja podría compensar esta pérdida. Es decir, la sequía plantea un escenario de nuevos perdedores, los productores afectados. Pero el Estado no perderá por menoresingresos ya que un mínimoaumento en el potencial sojero compensa las pérdidas al menos en el aspecto impositivo. En trigo, la estimación previa era de 5,67 millones, por debajo de 6,09 millones de la campaña anterior.
La falta de precipitaciones, que también derivó en una demora en la implantación del cereal, desalentaría a muchos productores, que «desistirán del trigo y volcarán sus superficies a la soja, con rentabilidad creciente en los últimos días», según el informe.
Hasta el sábado, la siembra del cereal alcanzaba 56,7% del área prevista, 6,7 puntos porcentuales por encima de lo logrado hasta hace una semana, pero 20,6 puntos porcentuales por debajo de lo sembrado en igual período de la campaña anterior.
En el oeste y sudoeste de Buenos Aires y el noroeste, centro y sur-sudoeste de Córdoba la sequía dificultaba las tareas de implantación, al igual que en La Pampa y la mayor parte de la región norte del país.
Mientras que en Entre Ríos y el extremo norte de Santa Fe el exceso hídrico demoraba la siembra.
En tanto, al sudeste de Buenos Aires, «las precipitaciones de los tres últimos días (...) promoverán siembras postergadas e impedirán un mayor abandono del área dedicada al cereal», dijo la entidad y agregó que en esta región el atraso en el ritmo de siembra es de 17 puntos porcentuales.
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