Sumándose a la prolongada alza, impulsada por compras de fondos y los temores de interrupciones mayores en el suministro, los precios del crudo estadounidense alcanzaron en la víspera en máximo de sesión de 66,93 dólares el barril, el nivel más alto en casi cuatro meses.
"Continuamos muy firmes, a pesar de las expectativas de un crecimiento de los inventarios de productos", dijo Christopher Bellew de Bache Financial.
"La incertidumbre sobre Nigeria e Irán y los efectos del clima frío en Rusia, que ha reducido las exportaciones, están brindando bastante soporte", agregó.