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4 de abril 2008 - 00:00

Preocupa dato de EEUU: sufrió mayor pérdida de empleo desde 2003

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La tasa de desempleo en Estados Unidos saltó de 4,8 a 5,1% en marzo último, con una pérdida de 80.000 puestos de trabajo el mes pasado, la marca más alta de los últimos cinco años en ese terreno y, para los analistas locales, la primera señal clara de la llegada de una recesión.

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"Si alguien todavía tenía dudas sobre la necesidad de actuar rápido y de manera decisiva para revertir el impacto de las políticas económicas de los republicanos del presidente" de Estados Unidos, George W. Bush, "no hace falta más que mirar los números del desempleo divulgados hoy (por ayer)", reaccionó el jefe de la bancada demócrata en el Senado, Harry Reid.

Según el Ministerio de Trabajo estadounidense, el recorte en las planillas de los empleadores "mantuvo su tendencia a la baja", y sumó ahora 232.000 puestos evaporados en los últimos tres meses.

El índice de desempleo entre los hispanos, por su lado, creció hasta 7,3% el mes pasado.
En marzo, dijo el reporte del Ministerio, "el empleo siguió cayendo" en los sectores de la construcción y manufacturas, mientras que se sumaron puestos de trabajo en los sectores del cuidado de la salud, los servicios alimenticios y la minería.

Los números sorprendieron a la mayoría de los analistas, que esperaban que la caída en los puestos de trabajo llegara solamente a los 50.000 y que el índice trepara hasta el 5%.

El informe mensual del Ministerio precisó que la mayor caída en el índice de empleo fue en el sector de la construcción, que el mes pasado perdió 51.000 puestos de trabajo, sumando ya 394.000 "desde el pico de setiembre del 2006".

La vivienda viene siendo uno de los principales escenarios desde donde surgen las señales de la llegada de una posible recesión a Estados Unidos.

Fue la crisis de la incobrabilidad de los préstamos hipotecarios baratos, a fines del año pasado, la que encendió el alerta en el país.

El miércoles, el jefe de la Reserva Federal, el banco central de Estados Unidos, Ben Bernanke, admitió por primera vez que "es posible" que la recesión llegue al país, aunque advirtió que todavía falta tiempo para conocer los datos económicos que puedan fundamentar esa evaluación.

"Nuestras estimaciones indican que estamos apenas creciendo en este momento, pero pensamos que existe una chance de que en la primera mitad (de este año) se registre una ligera contracción", dijo Bernanke durante una exposición ante el Congreso.

Sin embargo, precisó, una recesión "es un término técnico" definido por las agencias federales de estadísticas en base a "datos que estarán disponibles dentro de bastante tiempo, y por ello no estoy listo para decir si la economía de Estados Unidos enfrentará o no una situación de ese tipo".

Una encuesta preparada para el New York Times y la cadena televisiva CBS, cuyos datos fueron difundidos ayer, señalaron que el 78% de los estadounidenses considera que su situación económica personal es ahora peor que hace cinco años, mientras que apenas el 4% piensa que está mejor.

Hace solamente un año, un sondeo similar mostró a un 69% de estadounidenses pesimistas, mientras que la encuesta de 2002 señaló apenas un 35% de norteamericanos convencidos de que la situación económica había empeorado.

"Hemos llegado a este punto gracias a siete años de políticas económicas de Bush", protestó el senador Robert Menéndez, demócrata por Nueva Jersey.

El actual, dijo el legislador hispano, "es un sistema económico que corre al rescate de los bancos de inversión de Wall Street con la velocidad de un bombero, pero que deja pasar de largo la alarma que suena sobre la crisis de la vivienda".

Reid, senador por Nevada, dijo esperar que "los republicanos que fueron lentos en reconocer la urgencia de ayudar a los estadounidenses que están siendo desplazados del mercado laboral, se unan finalmente a nuestros esfuerzos" por afrontar estos problemas.

La situación económica está en el centro del debate político de Estados Unidos mientras se
acercan las elecciones presidenciales de noviembre.

Los dos aspirantes demócratas, los senadores Hillary Clinton y Barack Obama, ya presentaron sus propios planes, ambos basados en recortes de impuestos para la clase media e impulso al consumo.

El candidato republicano, el senador John McCain, seguramente se verá en aprietos para despegarse de la actual política económica de la Casa Blanca.

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