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La crisis económica del principal socio del Mercosur se está reflejando en una fuerte baja del consumo interno que repercutirá en las terminales radicadas en el país que se habían ilusionado con aumentar las exportaciones tras la devaluación del peso.
Ahora la realidad es otra ya que el real sigue cayendo, lo que le está quitando competitividad a los vehículos argentinos. A esto se suma que el gobierno brasileño dispuso una reducción de impuestos a los autos para alentar las ventas. Pero hasta el momento la demanda interna sigue sin reaccionar. Las exportaciones argentinas aumentaron 20% el mes pasado respecto a julio de 2001. La expectativa para este año era colocar unas 120.000 unidades en Brasil, pero ahora se comenzaron a revisar las proyecciones para ajustarlas a la realidad del país vecino. La filial de Volkswagen ya había anunciado vacaciones colectivas entre el 19 de agosto y el 9 de setiembre de este año en su planta en la periferia de San Pablo.
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